jueves, 20 de octubre de 2011

REENCUENTRO CON EDUARDO NAVARRO CARRIÓN. 19 DE OCTUBRE 2011. LAS HORAS VOLARON.

 Reposa su mano sobre
mi hombro en señal
de gran amistad.
Lo he dicho y repetiré siempre que lo bueno de escribir estos blogs está en los resultados. Por ejemplo, en "Locutores en el Perú", reseñamos a quienes hicieron historia en la radio de ayer y los que triunfaron en los inicios de la televisión. De pronto, de manera sorpresiva llegan los comentarios y muchas veces de los propios reseñados que, a nuestro modo de ver, estaban perdidos para los que supimos de sus triunfos. Es aquí donde toma relevancia lo que manifiesto en este primer párrafo. Calculo que han transcurrido casi 30 años que no veía en persona a Eduardo Navarro, el recordado "Reporter Esso" de la radiotelefonía peruana.  

Resulta que en una de  nuestras reseñas dimos por muerto a Eduardo. Alguien, sin ninguna mala intención, lo dijo en un programa radial que hacíamos por 1990. Al iniciar los blogs, lo dimos por hecho. Un buen día, el propio Navarro nos llama y nos reclama con toda razón. Con buen sentido del humor, rectificamos la nota. Quedó todo como una anécdota y le dedicamos otra reseña con mayor exactitud de datos. Renace una vieja amistad laboral y nos beneficiamos con la voluntad de este gran locutor para favorecernos con sus fotos, una verdadera historia gráfica por los personajes allí mostrados. 

En su sala y mostrando
adornos de gran valor
nostálgico.
Todo a través del teléfono y como si una tromba de recuerdos nos invadiera a ambos. Con este paso, ya nos damos por bien pagados. Yo veo el triunfo por escribir, a través de hallar a los colegas y volverlos a mostrar en cada reseña. Hace menos de dos semanas surgió la idea de volvernos a ver en persona. Lo acordamos y quedamos que sería el miércoles 19 de Octubre. Vino la espera y los datos para ubicarnos. Navarro reside por el Jockey Club de Monterrico. Nosotros estamos en la urbanización Santa Isabel de Carabayllo. Viaje largo con una previa confrontación de datos. De por medio existía un acuerdo para almorzar juntos. 

Mi amigo tenía una serie de lugares, de lo más variados, en el "Jockey Plaza". Llegamos puntuales y desde lo alto de un puente sobre la Vía de Evitamiento, divisé a Eduardo Navarro y ambos levantamos los brazos en demostración de alegría. Cruzamos, bajamos y ¡Oh feliz encuentro! Un abrazo cordial, una invitación a subir a su automóvil, un reconocimiento a las rutas de acceso a su hogar y de frente a buscar "el merecumbé". Una playa de estacionamiento, escalera mecánica y estos "chibolos" como en sus mejores tiempos nos dirigimos a la primera sugerencia del oferente: ¡Chifa! La verdad y sin exageraciones, todo un éxito. 

Fue una tarde maravi-
llosa el reencuentro de
dos locutores amigos.
Agradezco a Eduardo y lo felicito por sus excelente estado  de ánimo y físico para enfrentarse a un menú que fue toda una delicia. Como en los viejos tiempos. Hubo hasta postre. Evocaciones y comprobar la magnífica situación que acompaña al "Reporter Esso". Producto de sus habilidades en la Publicidad y en el mundo de las inmobiliarias. Me alegro de ello. Pago por "los daños causados" y a conocer su residencia. Buen dominio de su automóvil  y ya en casa y dentro de ella, su acogedora bienvenida.

Un "teclado" nos obligó a interpretar algunos temas de su preferencia, ante su beneplácito. Un recorrido por sus dominios y su gentileza de hacernos sentir bien. Un obsequio delicado y que nos recordará por siempre a Eduardo y a charlar brevemente en su sala. Lindos cuadros evocativos de su familia y su cara nostalgia por su querida esposa que partió al lado de Dios hace 8 años. Nos habló de su hija y nieta y, finalmente, fue Marleni, su fiel ama de llaves la que colaboró dejando en fotos este inolvidable reencuentro. Un mágico día y un retorno al hogar, como volviendo de un grato sueño. Te debo mucho querido Eduardo Navarro Carrión. Gracias.

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