lunes, 3 de octubre de 2011

LOS RADIO OPERADORES. EVOCANDO A SAMUEL SOTO MARIUS EN "VICTORIA" Y A JORGE "COCO" SALAS EN "RADIO LUZ".

En esta foto estamos Serván, Samuel Soto M.,
José Lázaro Tello y Carlos Alfonso Delgado.
En toda emisora y responsable de que nuestras voces se oigan bien, son los operadores de audio. En Radio Victoria recuerdo a Samuel Soto Marious, que ingresaba a las 7 de la mañana para darnos pase a Alberto Arenas y yo en el Radioperiódico "El Mundo". Después continuaría con los radioteatros y finalizaba en el auditorio con "Los Embajadores Criollos" y otros. Nos hicimos amigos y fuimos cómplices en varias bromas que gastamos a nuestros colegas. Se sabía todos los números telefónicos de la radio. Por ejemplo, gracias a él, llamamos a José Lázaro Tello desde el fono de Redacción al Control y anexo de Locución.

Le hizo una seña a José Lázaro y este acudió a recibir la llamada. Desde nuestro "lugar de bromas", imitando la voz del Sr. Cavero, lo invitamos a acercarse a su oficina. Esta parejita advirtió como el negro Tello, casi como eyectado por un resorte, se levantó, salió de la cabina y se dirigió a la oficina de Cavero. Nosotros, Samuel y yo, observábamos todo. Toca la puerta de la Gerencia, saluda y se pone a sus órdenes. La reacción del dueño de la radio fue instantánea. ¡Maldita sea, oiga! ¡Nadie lo ha llamado! ¡Vaya a su hueco! Es que Sr. Cavero, yo recibí su llamada, dijo Tello. ¡Vaya hombre, que tiene que dar la hora! Y se retiraba,

La verdad es que Samuel, tan muchacho como yo y conocedor de las reacciones de muchos colegas y en especial del Sr. Cavero, se las ingeniaba para comprometernos. Nunca advertí sospecha alguna en Tello sobre mi. El resultado de aquella broma, no fue tan simpático. Lo lamenté porque José Lázaro, todo un señor, fue mi maestro en lo que significaba introducirnos en el criollismo, aquel que se vivía en vivo y en directo y con jarana y todo. Hoy evoco a Samuel Soto, porque fue el primer operador que conocí. Fuimos muy amigos, renunció a la radio y continuaríamos siéndolo mucho tiempo después, ya fuera de ella.

Jorge "Coco" Salas
"El Mago de las
Perillas"
Otro Radio operador que evoco con afecto es Jorge Salas a quien conocí en la desaparecida Radio Luz del Padre Gonzalo Alcocer y yo bauticé como "el Mago de las Perillas". Eran los años 60 del siglo pasado. Realizábamos una programación especial con música italiana, española e internacional. El ambiente de una cabina de locución y el control, se limita a los dos. Hay una soledad difícil de superar. Sin embargo "Coco Salas", se las ingeniaba para alimentarnos de optimismo y sonreía ante nuestras ocurrencias frente al micrófono. Verlo así, era un estímulo a nuestro trabajo. Nos hicimos grandes amigos.

Todo locutor, como siempre lo comento con Eduardo Navarro a través del teléfono, ha tenido que pisar por diferentes tiendas. Había que buscárselas. Así llegué a Radio Luz y evoco anécdotas con Jorge Salas. Era tanta la confianza entre nosotros y las bromas que nos hacíamos, que aún recuerdo aquella vez y refiriéndose al "Banco de Dios", programa de ayuda a los necesitados que dirigía Gonzalo Alcocer, me preguntó si  nosotros éramos pobres o ricos. Le respondí siempre en broma que lo primero. El "mago" replicó: entonces podemos acudir al Banco de Dios. Le dije, eso es para los oyentes de la radio. No, arguyó. ¡Nosotros somos pobres y vamos a pedirle ayuda al "Banco de Dios".

En efecto, en la radio había un buzón para las cartas, una especie de cajón de cierta altura y que estaba ubicado en la puerta de entrada. En momentos que todos los demás salían a almorzar, el "mago" con mi complicidad, ponía de cabeza el "buzón", revisaba algunos sobres y si los encontraba algo llenitos, los separaba. Volvía a sellar el artefacto y, "si ligaba", participábamos a medias del óbolo. Gracias a "este regalo de Dios", disfrutábamos de un rico "cau cau", picantito y sus panes calientes en una caserita de "Coco" en el mercado de la Aurora. Ocurrencias de mi gran amigo Jorge Salas y este su cómplice. Aclaro que no volvimos a repetir esa experiencia más de una vez. "Es que éramos pobres". Remembranzas que me han permitido evocar a dos grandes amigos de "las perillas" tan bromistas como yo. ¡Que Dios nos perdone! Gracias.

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