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miércoles, 16 de febrero de 2011

"MANUEL REVILLA VILLAFUERTE". ¡EL PRIMER BATERISTA DEL HOMBRE DEL ACORDEÓN!

Un gran amigo baterista
Uno de los traumas que la vida me dio fue, al concluir mis estudios, no haber intentado ser músico. Para el estudio secundario, en la Gran Unidad Escolar "Tomás Marsano" de Surquillo, concursé y obtuve el segundo lugar entre miles de postulantes y tuvimos la suerte de hallar una revolución en la enseñanza, por cuanto se aplicaban nuevos conceptos, que tendrían muchos años después, resultados positivos en quienes egresamos de lo que hoy se conoce como Colegio Nacional "Ricardo Palma".

Manuel, en la Paz del retiro.
Ingresamos en 1950, muchos compañeros de la primaria, entre ellos los hermanos Manuel y Jorge Revilla Villafuerte, hijos de un ciudadano cajamarquino radicado en Surquillo y que lucía el uniforme de Sub-Oficiales de la Fuerza Aerea Peruana. Fue con Jorge, con el que alimentamos vocaciones artísticas, tanto es así que, con Enrique Lonzoy, muy buena primera voz, conformamos "El Trío Los Ponchos" y éramos plato fuerte en las actividades de nuestro Colegio, cantando boleros.

Concluído el Tercer Año y durante las vacaciones, postulé a un trabajo en el Arsenal Central de Aeronáutica y me di con la sorpresa de hallar a Manuel, el hermano mayor. Era frecuente alternar con él en el Club o en los viajes diarios desde Surquillo a Barranco. Laboré sólo un año, porque me despidieron. Es otra historia. La realidad es que, años después, sucedería un reencuentro por el 67. Los Revilla, siempre ligados a la música, habían adquirido instrumentos de percusión y necesitaban de un acordeonista.

Tenía buena batería.
Bailes caseros y de familia, fueron amenizados a modo de ensayos. Manuel, se lucía con su Batería de lujo y Jorge, era el bongoncero, timbalero y todo lo que producía ritmo. Comprometimos a otros amigo, Roberto Uceda, guitarrista y gran voz de "Los Guajiros" y, empezamos a pensar en serio. El público bailaba con nosotros. La fiesta se ponía buena y éramos incansables. Algo notable y que todos comentaban: "Los Galenos", eramos abstemios al trago.

Necesitamos fotos del pasado
mi querido Manuel.
¡Que recuerdos inlvidables!. Cuántas celebraciones festejamos y les pusimos el sabor musical. Manuel, nos pedía que "sonriéramos". ¡Estamos muy serios!...decía. Y empezamos a ser artistas. Ya vestíamos con "michi", la corbatita negra que adornaba "el cuello bien almidonado de nuestras camisas" y empezamos a cobrar. Mi amigo Manuel, el rimense surquillano, consiguió fiestas en "Faucett", su lugar de trabajo y en donde nos acompañó el éxito y el aplauso de sus ejecutivos y técnicos.

Ya no estamos en la brega pero, nuestra amistad, aquella adquirida en la niñez, en el colegio y en el campo de la música, está latente. Sigue residiendo en mi Surquillo querido, en la calle Carmen y acompañado de mi amiga Emilia Bedregal, su esposa miraflorina y su atenta hija Dayana Revilla Bedregal. Lo importante es que  hemos recordado el pasado y a  "MANUEL REVILLA VILLAFUERTE", el amigo que me incentivó a la Música con su hermano Jorge, mi inolvidable compañero de estudios. Gracias.

EL INGENIERO: LUIS FREUND DE RADIO "SELECTA" DE LIMA.

En la Planta Transmisora
Para los locutores de mi época, no es extraño el recuerdo ni la figura del Ing. Luis Freund. Fungía de Gerente Administrador de la recordada emisora "Radio Selecta de Lima", dedicada íntegramente a la música clásica y a programas de índole cultural. Pertenecía a la "Cadena de radioemisoras del Perú" que poseía José Eduardo Cavero Andrade. En Lima eran la nombrada, más Radio Callao y su principal Radio Victoria. No recuerdo los nombres de las múltiples y más importantes del territorio nacional que la conformaban. Llegué a "Selecta" por el año 1958. Había tenido mi altercado con Juán Ramírez Lazo y decidí renunciar a  Radio Victoria. 

Don José Eduardo, que no despedía así no más a sus locutores, creyó conveniente un tiempo después, la idea de recuperarme. El encargado de comunicármelo fue el Ing. Luis Freund, por su apellido, tipo y raza,  descendiente de alemanes. Muy criollo, pausado en su conversación, mucho mayor en edad que nosotros y algo que debo destacar: nos llamaba a su oficina, a modo de charlar conmigo. La importancia del Ing. Freund, radicaba en sus conocimientos electrónicos y era el encargado de vigilar a nivel nacional, el mantenimiento ténico de las radioemisoras de Cavero. 

De estatura alta, delgado y lento en sus movimientos. Arrastraba las palabras y era frecuente oírlo llamar en voz alta a su sobrino Guillermo Freund Santillana, joven y aficionado a hurgar en nuestra cabina, los secretos de la locución. Exagerando algo la comparación, solía llamarlo desde su oficina, en largo fraseo, como: "¡WILLYYYYY!!!!!!!". Este "grito" nos daba pie a imitarlo, por supuesto cuando no se encontraba en las oficinas y aprovechábamos en dar rienda suelta a nuestra palomillada reprimida. Gozaban con mucho humor Oswaldo Seminario, el programador, el técnico y todos quienes frecuentaban la cabina en su ausencia. 

El Control Maestro
Debo aclarar que lo malo era que lanzábamos la imitación de su "llamada" con el propio sobrino Willy y que, a pesar de su juventud, lógico, reaccionaba siempre áspero ante esta "tomadura de pelo". ¡Lindo recuerdo!. Cuando llegábamos al turno de locución, ya desde antes de ingresar, suponiendo la ausencia del Ing. Freund, emitíamos sonóramente el famoso "WILYYYYY". Hasta Jorge Peláez Rioja, nuestro vecino en esa azotea del edificio "Fenix" que nos albergaba, gozaba con nuestra imitación. Una tarde, al retornar a la segunda parte del turno asignado, me sorprendió un silencio casi total y, les cuento lo que pasó.

Pensando que el Ing. Freund todavía no regresaba, desde la puerta de ingreso saludé con mi clásico buen humor, imitando su voz. ¡Nadie se reía!. Con este vozarrón que Dios me dio, le dije a Gastón, ¡qué sucedía! Me hacía señas con los ojos y, de pronto, como una fantasmagórica aparición, desde las consolas del viejo control, emergió con el rostro enrojecido por el esfuerzo de estar agachado, nada menos que el Ing. Freund. ¡Se me escarapeló el cuerpo y no sabía donde esconder la cara! Lentamente me dijo: "¿Qué pasa Serván? ¿No sabe que Willy llega recién a las 5 y 30?  ¡Hágame el favor de probar el micrófono!". Allí quedó todo.

Lo bueno de esta reseña, es dar a conocer, en la evocación, a un  personaje importante de la radio peruana. Luis Freund, el famoso ingeniero de las emisoras de Cavero. Fue todo un caballero. En radio "Selecta", tuve la mejor escuela para incrementar mis conocimientos y gusto por la música de los Grandes Maestros. La suerte de ser su amigo, acompañarlo en sus viajes a Miraflores al término de nuestro trabajo y, muchas veces, entre concierto y concierto, tomarnos un frugal desayuno en aquella Colmena de nuestros buenos tiempos. Mi homenaje y respeto al Ing. Luis Freund, ya en la Gloria de Dios. Gracias.

sábado, 12 de febrero de 2011

EVOCANDO UN 12 DE FEBRERO DE 1957. CUMPLEAÑOS DE "GABY ROSSI".

"Gaby Rossi" y Carlos.
La trillada frase "recordar es volver a vivir", se mantiene latente en quienes tuvimos experiencias buenas y de las otras también. La fecha de hoy 12 de Febrero de 2011, cumpleaños de mi querida esposa Antonieta, hace que nuestra memoria viaje al pasado y extraiga de ese hermoso laberinto de anécdotas, la primera oportunidad en la que celebramos dicha fecha en 1957. Concluida su actuación en Radio Victoria como "Gaby Rossi", decidí un agasajo especial para ella y que mejor, por esos tiempos, visitar un chifa.

Se aunaron al homenaje mi entrañable amigo Leonidas Carbajal, el maestro del acordeón Manuel Sotomayor y Augusto Rojas Llerena, por aquel entonces el coordinador artístico de la emisora y acompañante en la guitarra. Escogimos uno cercano en La Victoria, no recuerdo su nombre pero estaba ubicado en la Av. Manco Cápac. Daban las 9 de la noche y los tórtolos "Gaby y Carlos", hicimos el primer brindis con nuestros grandes amigos. Pequeñas palabras de ofrecimiento y aplausos para la dueña del cumpleaños.

Augusto Rojas Ll.
Carbajal, un chalaco con el que manteníamos una amistad desde que nos iniciáramos en 1954, era el que ponía la nota humorística. Amante de adoptar poses cinematográficas y pensando siempre en abrirse campo en el difícil arte del teatro. Nos habíamos instalado en un salón reservado y fue ocasión para que Manuel Sotomayor y Augusto Rojas extrajeran sus instrumentos y nos deleitaran con hermosos temas musicales. La agasajada no cabía en su ser, ante tal muestra de afecto y amistad.

Fue emocionante percibir en los salones vecinos un silencio expectante, ante el grato concierto. Hubo muchos aplausos y pedidos de repetición. "Gaby Rossi", no pudo negarse al pedido de su "padrino" Augusto Rojas que le solicitó cantara el famoso vals "Ciribiribín". Su sonora voz de soprano ligera, se extendió por todos los rincones del improvisado escenario que, al finalizar, arrancó mayores aplausos y felicitaciones. La cena estaba servida de acuerdo al pedido del experto Leonidas Carbajal.

Leonidas Carbajal
Menú clásico pero de los buenos. Con otro aroma y la sazón de aquellos chinos que inventaron el chifa en el Perú. En esa vorágine de alegría, el tiempo corrió veloz y cuando menos lo imaginábamos estábamos casi en medianoche. No habia celulares ni forma inmediata de llamar a casa de la familia de Gaby. Inmediata fuga del local y rumbo a la Unidad Vecinal Nro. 3. Augusto se despidió y con Leonidas y el maestro Sotomayor acompañamos a la "diva" a su casa. Llegamos y una señora de pelo cano nos recibió. Se percibía su mortificación desde que llegamos al sitio. Inició las disculpas el bueno de Manuel Sotomayor, pero la respuesta era notoria.

Un sentimiento de culpa nos invadía y ya iluminada la noche, nos limitamos a saludar a la hermosa progenitora porque, valgan verdades, guardaba las facciones finas que la delataban haber sido dueña de una preciosa juventud. Una reprimenda al maestro y volvió a su gesto. "Cara muy larga". Dama antígua de costumbres conservadoras y que se sorprendía por la tardanza de su hija. "Café para tres". ¡Media vuelta y... adiós! ¡Quién se iba a imaginar que esta severa mamá, se convertiría en mi adorada suegra Zoila Esperanza! Una abuela de lujo para mis hijos. Una remembranza que vuelve a nacer 54 años después. Y parece que fue ayer. Lo lindo de la vida, jamás envejece. Hoy celebramos el 12, en unión de nuestros hijos y nietos. ¡Feliz Cumpleaños Antonieta!. Gracias.

miércoles, 9 de febrero de 2011

BENITO SORRENTINO CARLÁ. ¡HERMANO EN LA AMISTAD Y LA MÚSICA!.

¡Momentos felices!
Si nos animamos a ingresar a este mundo de las comunicaciones y  sin ninguna presunción de sabiduría, debo  darle gracias a todos aquellos buenos amigos que han visitado nuestras páginas, y nos favorecen con sus lecturas. A Benito Sorrentino Carlá, a quien trato de "hermano en la amistad y la música", no tengo palabras que reflejen los sentimientos de gratitud que le debo. El, desde Venezuela, donde radica hace muchos años, me ha reconfortado con su grandeza de espíritu y solidaridad.

No me gusta resaltar el mal que tuve o tengo, estoy en tratamiento oncológico y desde mi operación al colon han pasado ya dos años. En Noviembre de 2009 iniciamos estos blogs y se han ido incrementando gracias a los estímulos de quienes nos siguen y en especial de Benito. Nadie es dueño de una vida eterna pero, en mis circunstancias, hay necesidad de superación en todo. Quienes se encuentren pasando por lo mío, busquen la terapia de escribir. Todo es cuestión de voluntad y levantar el ánimo.

Hará días salió a luz "Carlos Serván y sus Teclas" como nuestro quinto blog. Una manera de rememorar lo que hicimos de músico y lo que pretendemos seguir haciendo. Mi maestro de acordeón fue el inolvidable artista Don Nino Sorrentino, padre de Benito. Allá por el 58 del siglo pasado, con ese duende muy propio de los italianos, le tomé gusto a la música para interpretarla a mi manera. ¡Cómo olvidar mis inicios!. Empezó allí la hermandad con Benito, estupendo acordeonista y de técnica depurada.

Benito y su nieta Bethania.
En edad le llevo un año de "desventaja". Los dos somos abuelos y muy querendones. Pasamos los 70 hace rato y seguimos con las "teclas". Antes era más frecuente con las del acordeón y hoy, con este maravilloso teclado. Nos escribimos a diario y no se piense que es un vicio. De parlanchines locutores y ya fuera del servicio radial, estamos en esta hermosa faena voluntaria que, sin temor a equivocarme, ha colaborado de manera estupenda a mi rehabilitación. Siempre aclarando que Benito, es el estímulo.

Como un aparte y es bueno reconocerlo, el arranque me lo dió Milagros Valverde Bustinza, una querida periodista nocturnal de RPP que, escuhándome contar mis anécdotas me sugirió escribiera un libro. Siendo eso tarea harto difícil, recurrí a este medio y aqui me tienen. Pero la tarea para que permanezca escribiendo, se la debo a Benito Sorrentino Carlá, el muchacho de ayer, que muchos recordarán cuando animaba con su acordeón, fastuosas reuniones en los cículos más elegantes de nuestra capital.

Desde estas páginas le doy mi reconocimiento no sólo al artista, sino al ser humano que lleva consigo. El completó su felicidad al lado de Carmen, su esposa y una profesional en el campo odontológico que deja muy en alto, como compatriota, el prestigio del Perú. Gracias BENITO SORRENTINO CARLÁ a quien reitero lo de ¡Hermano en la Música y la Amistad!. Mis cariños a tus nietos que son preciosos como sus padres y abuelos. Un saludo igual para la hermana Venezuela y su buena gente. Gracias.

"LA RADIO DE AYER". ¡FUE MIL VECES MEJOR!.

Receptor antíguo.
Hoy que la televisión nos inundó y la tenemos en todos los estilos, podemos comprobar la gran realidad que nos envuelve. De aquellos años tranquilos de nuestra juventud, los del siglo pasado y que nos convocaban a las familias alrededor de un  receptor, no queda nada. Quedábamos asombrados del respeto que se le tenía al idioma. La radio, con personajes bien hablados, era una clase maestra de lenguaje y más de uno se inclinaba a seguir la locución como carrera de vocación profesional.

 Nuestro hogar tuvo sus raíces en esforzados padres que fomentaban el arte en sus hijos. Los buenos modos de comportamiento, el respeto a los mayores y el amor a los semejantes. Entendíamos nuestra venerada religión católica, de acuerdo a las enseñanzas en las aulas. Como el famoso catecismo que, fuera de nuestras obligaciones escolares, recibíamos en la Iglesia y siempre de charlas amenas a cargo de buenísimos sacerdotes italianos o españoles. La Semana Santa, era un duelo universal y respetado.

Radio Galena y audífonos
Aquella Iglesia de San Vicente de Paul en Surquillo, en lo que antes conocíamos como Av. Primavera, hoy Angamos, la considerábamos como nuestro refugio espiritual. Los surquillanos, acostumbrados a la del Parque Central de Miraflores, antes de convertirnos en distrito, acompañábamos a nuestros padres a todas las liturgias dominicales. El ejemplo venía siempre de los mayores. Ëramos los imitadores de aquellos quienes creían en una nueva vida, con toda la inocencia de nuestra niñez.

Por todo esto que les comento, cada vez que oigo noticias y que sin mayores reparos jóvenes reporteras, demostrando una insensibilidad moral y total falencia de principios cristianos, se hacen eco de noticias sin fundamento para atacar los valores practicados antaño, quedamos estupefactos. La gran mayoría de esta juventud periodística de la televisión y la radio, incluyendo a las estrellas, no impide que se sucumba ante el premeditado accionar de ideas extrañas a nuestras  costumbres.

Receptor de ayer.
Lo importante es el respeto. Nadie avala a los equivocados que olvidaron su santa misión y que debido a sus debilidades carnales, hacen objeto a la Iglesia de críticas precísamente de conocidos pederastas que se ufanan de serlo. Los medios de comunicación están llenos de estos verdaderos infractores de la moral que, sin tapujos, promueben el escándalo. Imitadores y burlones de autoridades eclesiásticas que lucen toda su bajeza en las pantallas. ¡Pobre nuestra juventud!.

Allí están los "agnósticos". Los ególatras engañados por la fantasía de las pantallas y el aplauso obligado de quienes concurren al set. ¡Si vieran su realidad amoral!. Si comprendieran que pasado el momento de las exhibiciones nada van a cosechar, cambiarían de actitud. Hoy impera la grosería como un adorno peculiar. Por todo esto, cada vez somos mas los alejados de la radio y la televisión. Por lo pronto, mi entretenimiento reposa en estos teclados y augurando una sana convivencia. Gracias.

MI PRIMERA CITA EN RADIO VICTORIA CON JOSÉ EDUARDO CAVERO ANDRADE. ¡QUÉ ANÉCDOTA!

Mi debut ante el micrófono
Con mis 19 años de vida, repuesto de una despedida intempestiva en el Arsenal Central de Aeronaútica donde, irresponsáblemente se me ocurrió declararme en huelga de "brazos caídos", opté por buscar otro trabajo. Angel Serván, mi hermano mayor, ligado a la radio con Oscar Artacho, me consiguió una primera oportunidad y así estuve integrando unos meses el elenco radioteatral de Elías Roca en la famosa "Radio El Sol".

Siempre, gracias a mi hermano, me enteré de una convocatoria para locutores aparecida en "El Comercio", en Enero de 1953.  Requisitos eran: ser mayor de edad, cultura general y nociones de idiomas extranjeros. Todavía no contaba con Libreta Electoral; mi estatura de 1.74, me hacía "grande"; mi grave voz otro tanto y mis deseos enormes de ser locutor profesional, complementaban estas mis aspiraciones. La cita, en los bajos de la Cabaña  del Paseo de la República.

Nos presentamos 60 postulantes. Recuerdo a Sánchez Pauli y a Manrique, que luego se dedicarían al radioteatro. Estábamos en la mismísima "Radio Victoria", la de los grandes programas y estrellas internacionales. Encargado de la convocatoria, el actor y locutor Juán Felipe Montoya. Uno a uno desfilamos hasta quedar sólo seis. La prueba de fuego, en directo, en la cabina de locución para dar lectura a diversos avisos de promoción y comerciales. Gané y fui citado ante la Gerencia General.

José E. Cavero Andrade
Muy puntual, luciendo el terno de mi hermano, debí esperar a Montoya casi "un siglo". Por los parlantes se oían los musicales de moda. Un letrero decía "SILENCIO". Mi impaciencia, los nervios y mi vocación de músico eran contagiados por el "Begin the beguin" de Col Porter. Empecé a silbar. Un hombre de mameluco blanco, con voz ampulosa, me hizo notar el cartel. Empleando mi "poderosa voz" y creído, por ser el ganador, le aduje que no molestara. Se retiró y continué esperando a Montoya.

Necesité del baño y el portero Lucio, que luego se haría mi amigo, me señaló el lugar. Allí acudí y a lo lejos, otra melodía me invitó a silbar. Tan ensimismado me hallaba que, cual intruso que viola tu privacidad, apareció el "hombre del mameluco blanco". Me amenazó con desalojarme de los estudios y, el "sobrado" de Serván, el ganador del Concurso, lo ignoró y continuó como si nada pasaba. Indignado, me dirigí al auditorio, me senté en una de sus butacas y seguí con mi espera a Montoya. Sin silbar.

Buscaba palabras para saludar al Gerente. Ojalá me acepte y le caiga bién. Mi madre me aconsejó sonreír y no mostrar nerviosismo. ¡Qué tal espera!. Hasta que Montoya llegó. Apuradito, me condujo hasta la Gerencia. Entreabrió la puerta, saludó al señor Cavero, propietario de "Radio Victoria" y me invitó a pasar. Pero... ¡Dios mío! Estaba frente al "hombre del mameluco blanco" que, al verme, exclamó: ¡Maldita sea, el Silbador! Amigos, dejo a su imaginación lo que luego pasó, pero fue la cuna inolvidable de mi vida de locutor. Gracias.

sábado, 29 de enero de 2011

DEL HOTEL SHERATON AL AGUSTINO. ANÉCDOTAS DE UN ACORDEÓN.

Con mi "Transicord"
Tratando de matizar nuestra existencia en este mundo, estamos evocando momentos que marcaron una diferencia en cada actuación. Un blanco y negro con todos sus contrastes. Parte de la historia de mi vida y vinculada a mis profesiones más queridas. En este caso, a la música. Lo que cuento, nada tiene que ver con críticas y tampoco con antojadizos comentarios. Es simplemente recordar la felicidad que significó ser un entusiasta acordeonista y lo que este instrumento nos permitió observar.

Los años 70. Empezó mi etapa profesional como amenizador de fiestas y para ello contaba con mi grupo instrumental y atendíamos toda clase de eventos. Uno de ellos, a finales del 73, recepción a los trabajadores de una entidad pública que no recuerdo cual era. La cita en el Hotel Sheraton y de 12 del mediodía hasta las 4 de la tarde. Mucho discurso y ofrecimientos y buenos deseos para la Navidad y el Año Nuevo. Sorteos de regalos y premiaciones especiales a los buenos trabajadores. Atención de lujo.

En medio de cocteles y bocaditos transcurrió aquel "almuerzo". Teníamos que ingeniarnos para conseguir lo nuestro. Los mozos preferían atender a los agasajados y en especial a las autoridades. Aún tengo presente ese platillo con nombre francés y que nos llegó por casualidad. Consistía en un dobladillo de embutido con su aceituna y lechuga decorativa. Igual tocábamos y amenizábamos la reunión. Me acompañaban "Papi" Oscar Cornejo y Lucho Vivar, mi baterista y cantor respectívamente. 

A tres músicos heliogábalos como nosotros, el menú nos quedó chico. Terminada la algarabía y finalizado el contrato, "Papi" me consultó si teníamos algo más para la noche. Le respondí que no y al "toque" aprovechó para comprometerme a un "tono" en Santoyo, por el Agustino cerca al Cuartel Barbones. El vivía por Cinco Esquinas en la Av. Los Incas y se trataba de un pequeño contrato. Siempre con mi ánimo de colaborar con él, acepté y con todo nuestro equipaje instrumental, nos dirigimos al otro "santoyo". (cumpleaños).

Llegamos a una casita antígua y gente muy amable. ¡Vaya barrio! Era un cambio tremendo. Del lujoso Hotel Sheraton y una fastuosa reunión, a un sitio humilde parecido a mi querido Surquillo. Ya instalados en una esquina de la pequeña sala, empezamos con música criolla y continuamos con los ritmos tropicales de moda. Se brindaba con cerveza y chicha de jora. No había mozos. La dueña del santo, una señora chiclayana y muy alegre, nos agradecía a cada instante por nuestra presencia. Nosotros, dale que dale a la música.

Vino el "Happy Berthey", el bailecito clásico de aniversario y la comida. Seco de cabrito al estilo norte. Una sazón insuperable y terminamos con el "concolón" del arroz con pato, otra sabrosura que dejó en su mínima expresión al lujoso buffete del Sheraton. Un contraste de lo artificial con lo natural. Barriga llena y corazón contento. Tocamos como si hubiéramos cobrado triple. Una anécdota con mi inseparable acordeón y las diferencias absolutas entre lo político y social a lo realmente pueblo. ¡Inolvidable!. Gracias.

viernes, 28 de enero de 2011

JOSÉ "PEPE" APONTE. ¡UN MAGO DE LA PERCUSIÓN!. HICIMOS BAILAR A GRANDES Y A CHICOS,

José "Pepe" Aponte y Roberto Spassiano.
Gracias a mi buen amigo Roberto Spassiano que radica en los Estados Unidos, acordeonista como nosotros, viene a nuestra memoria la figura de "Pepe Aponte". Cada fin de semana, viernes o sábado, cuando abundaban las fiestas en nuestra querida Lima, nos dirigíamos a Breña en busca de este gran artista. Llegó a nosotros gracias a la recomendación del popular Oscar Cornejo Purilla, "Papi", el baterista que tuve por más tiempo como titular en cada una de esas inolvidables reuniones en casas particulares o clubes provinciales de la ciudad capital. Hoy lo evocamos con mucho afecto.

Tenía buen estilo y estaba considerado en el mundo de los "chivos" como uno de los ranqueados. Quería decir, capacitado para acompañar con su batería todo tipo de ritmos. Desde lo clásico criollo al rock y estilo musical que requiriera de su lucimiento. Fue un viernes y se trataba de un "tono quinceañero". Antes debo aclarar que este tipo de fiestas, se celebraba de manera familiar. Asistían desde los abuelos, los tíos y toda la familia en general. Amistades e invitados a quienes había que presentar a la nueva señorita.

Poco a poco esta celebración con la aparición de nuevos ritmos, se hizo exclusiva de los jóvenes y en muchas ocasiones tuvimos que competir con el equipo de sonido de la casa y las grabaciones de los muchachitos. En cierto modo, sólo tocábamos para la gente mayor. También nos las ingeniamos para llevar una reproductora de cassettes y los correspondiente ritmos de actualidad juvenil. Con Pepe Aponte, Carlos Monteodoro, gran guitarrista y Carlos Casares, hijo del gran cantante argentino, como vocalista, vivimos la siguiente anécdota.

En cierto modo el conjunto estaba integrado por gente mayor. Las cumbias y salsas se dejaban bailar por los concurrentes y por supuesto la música criolla era motivo para que los tíos y abuelos de la familia movieran el esqueleto. Existía un equipo de sonido de muy baja potencia y en el que los quinceañeros probaron algunos de sus temas. No pasó nada pero veíamos el descontento en sus rostros. Pepe Aponte, ducho en acompañar a músicos, me sugirió improvisar melodías o acordes bajo el ritmo con el que nos iba a acompañar.

En efecto. Era un endiablado rock and rall y sobre esa "pista" de Pepe, tanto Carlos Monteodoro y quien tocaba el Acordeón Electrónico, nosotros, comenzamos a usar efectos del equipo, llámense "güa güa", "trémolos" y otros. Nuestro sonido se hizo estridente y aquel trío se sumergió en una onda "hippie", pura inspiración más los gritos y animación de Casares. Toda la juventud vibraba con el ritmo. La juvenil dueña del cumpleaños nos lanzaba besitos volados. Pepe Aponte, demostraba su versatilidad de gran rockero.

Tocamos durante 30 minutos y al finalizar sonaron los aplausos de la juventud. Uno de ellos llegó y nos pidió repitiéramos el tema. Nos miramos los músicos y la verdad es que nadie recordaba nada. Era época de Santana y volvimos al ataque con "Oye como va", "Al compás del Reloj" y otros éxitos de nuestro repertorio. Lo cierto es que salvamos aquel fiestón gracias al ritmo rockero que impuso JOSÉ "PEPE" APONTE. Un saludo para él que radica en USA y esperamos lea esta reseña y nos escriba. Gracias.

"LOS SERVALLI". ANGELLO Y RICARDO, DOS CIUDADANOS ITALIANOS QUE NOS HICIERON EL HONOR DE AMENIZAR SUS FIESTAS.

Mucha gente se extraña de nuestra poca fama de músicos y el por qué mantuvimos un perfil bajo en esta profesión. La verdad es que hicimos lo mismo en el campo de la locución. Laboramos distrayendo a nuestro público y jamás recurrimos a la publicidad barata a fin de conseguir una fama trascendental. No era básico. El éxito que ganamos está en nuestras neuronas y experiencia. Por eso es que evoco a los Hnos. Servalli. Angello y Ricardo, que nos acogieron de manera estupenda porque tocábamos su música, la bella música italiana.

No podré olvidar jamás sus reuniones en Rinconada Baja, casa de Angello y su querida familia y amigos. La señora Mafalda, peruana que le daba gusto en todo, el día de su cumpleaños. Sus hijos, encantadores jóvenes que entendían la alegría de su progenitor y al compás y ritmo de las tradicionales tarantellas y mazurcas, daban vivas en cada celebración. Les diré. Era un ensueño amenizar dichas fiestas. El "Torna Sorrento", "O Sole Mío" y la "Célebre Mazurca Italiana", eran "platos musicales" predilectos de esta generosa familia.

No faltaba la "pizza".
Igual sucedía en casa de Don Ricardo Servalli. Los paisanos se daban cita y para nosotros era un viaje por Italia estar presentes. La gentileza de la Sra. Ada de Servalli, dama italiana de disfrutaba y cantaba con voz sonora nuestro desfile de tangos famosos como "Chitarra Romana", "Violino Tzigano" y otros de mucha fama. Bailaba encantada el "Ciribiribinn", "Montañas de Italia y todos los valses que hicieron época en el repertorio italiano. Me traslado mentalmente a su hogar y disfruto plenamente con estos recuerdos. Gracias Sra. Ada.

Aclararé que con estos dilectos clientes y todos los que nos dieron el honor de visitar sus hogares, sólo la tarjeta clásica era mi carta de presentación. Los contratos se renovaban por el serio trabajo y aquí radicó nuestro éxito como músicos. No había necesidad de recurrir al periodismo de espectáculos, porque nos avalaban estas actuaciones y el repertorio musical que practicábamos. Música tradicional muy bien seleccionada y un respeto al cliente, para merecerles su confianza. Otras épocas.

Era frecuente reencontrarnos con la familia Servalli en las fiestas del Circolo Sportivo Italiano. Muchas actividades de índole social nos comprometían y eran otros motivos cordiales para alternar con la colonia italiana. Siguen en nuestro recuerdo los Fontanella, los Cordano y los Ruggero, por citar amigos que conquistamos con nuestra música. Cómo no recordar a Dorina y Tino Pagliarini y "Mimma" su adorable mamá y en cuya casa con mi esposa "Gaby Rossi", dábamos rienda suelta a las canciones de la "Bella Italia".

Cómo disfrutaron los Servalli, en el Circolo Sportivo Italiano, la llegada de una Fragata y sus cadetes que en visita a nuestro país, fueron objeto de un gran recibimiento. Nos tocaría acompañar a Piero Solari y a los espontáneos del barco que gozaron de esa grata reunión. Vaya para Angello y Ricardo Servalli y sus lindas familias, este homenaje recordatorio de Carlos Serván "El Hombre del Acordeón". Una remembranza que siento en el alma y ratifica mi gusto especial por aquella bella música. ¡Vivan Italia y el Perú". Gracias.

"ALFONSO JUÁREZ". BATERISTA EJEMPLAR Y DISCIPLINADO. ¡SIEMPRE TE RECUERDO!

Me corresponde evocar ahora, a Alfonso Juárez, un baterista que ubiqué a través del teléfono del Sindicato de Músicos del Perú. Por circunstancias que no recuerdo, recurrí a la guía telefónica y el que contestó resultó ser este personaje que debutó conmigo y se ganó toda mi confianza por su correcto modo de proceder. Vivía por esos tiempos de los años 70 en Pueblo Libre y tenía otra actividad laboral que le permitía mantener a su familia. Un músico correcto que, si mal no recuerdo, integró la Banda de la Marina del Perú.

Su equipo de trabajo era de color amarillo y dorado. No era espectacular y mucho menos lo pretendía. Nos caímos bien y no recuerdo problema alguno con él. Conocía todos los ritmos y cumplía a cabalidad las horas para las que había sido contratado. No ponía objeción al trabajo extra y jamás mostró un rostro áspero. Más bien, con su sonrisa y buena onda, nos animaba a enfrentar cada "chivo" con la alegría del caso. Alfonso Juárez, de quien no tengo noticias hace mucho tiempo, está en mis recuerdos como un gran compañero.

Trataré de reseñar cómo iniciábamos normalmente un baile. Si se trataba de un cumpleaños y el ambiente se mostraba jaranero, arrancábamos con el vals "Rosa Elvira" e ibamos agregando temas según los danzantes se mostraban en el escenario. La hora de inicio era casi siempre las 11 de la noche. En otras ocasiones y como calentando motores, una selección de famosas canciones en ritmo de bolero o cha cha chá: "Siboney", "Me lo dijo Adela", Vereda Tropical" y los grandes temas del recuerdo que siempre gustaban.

Me agradaba la manera como me acompañaba en aquel tema impuesto por Roberto Carlos "Un gato en la oscuridad". El bossa nova era su fuerte. Transcurrida la primera hora y siendo las 12, un golpe de bombo y platillos, nos permitía tocar el "Feliz Cumpleaños". Todos coreaban el famoso "Happy Berthey" y era el gran momento de la fiesta, Entonces la pareja danzaba con la melodía del "Vals de Aniversario", aquel "Ondas del Danubio" entre aplausos y vivas de los concurrentes. El "Tono", se convertía en alegre baile.

Llegaba el pasodoble, generalmente "La Morena de mi Copla" con todo su salero español. Mi clientela y lo digo con mucha satisfacción, fue gente que adoraba la tradición. Los "salud" iban y venían. Cómo danzaban al compás de "La pollera Colorá" o aquel tema de Walter Fuentes "Llegó la Banda" y que este músico peruano ha tenido que confrontar una querella al famoso Willy Colón que se adjudica su autoría. Aquel tema fue todo un suceso en grabaciones y no hubo músico que dejara de interpretarlo. ¡Fuerza Walter!

Evocar a ALFONSO JUÁREZ, nos ha vuelto al pasado de grandes fiestas. Un bautizo, el santo de la casa, un matrimonio, la "dada de aros" de los enamorados, un cumpleaños, las bodas de plata, oro y todo lo que daba motivo para celebrar una reunión, hoy han desaparecido. Gracias Alfonso por haberle dado vida con tu ritmo a lo que podíamos extraer musicalmente con nuestro Acordeón. Nos despedimos evocando un fin de fiesta con marinera y huayno o el famoso "Jarabe Tapatío". ¡Ya llegan los Carnavales! Gracias.

domingo, 19 de diciembre de 2010

PERICO "EL PALO BLANCO". ¡GRAN PERSONAJE EN LAS ORQUESTAS!

Tomemos esta reseña con buen sentido del humor. En el caso nuestro, de agrupaciones pequeñas que no pasábamos más allá del Trío, un guitarrista bastaba como fondo armonioso o sencillamente para el "vacileo" de rigor, es decir, aquellos intermedios de una guaracha en los que el artista luce sus habilidades de crear melodías sincopadas y hacer "mover el esqueleto". Una forma de ganar tiempo y hacer que las horas corran y corran sin cesar. Yo tuve en "Pitota" Monteodoro, un especialista.

La otra base es el percusionista. El baterista, el dueño del ritmo. El hombre que se adapta a todos los compases y le pone sabor a la música. Mi homenaje en el recuerdo a Manuelito Revilla, Don Raúl Sáenz, a Fernando Bolarte "el Dolton", a "Papi" Oscar Cornejo y otros malabaristas de las tarolas, timbales y demás accesorios de percusión. Mi trío tenía como base nuestro Acordeón, el de fuelle o el Transicord, casi un órgano electrónico. Una amplificación adecuada era suficiente para alegrar "el tono", sea cual fuera la celebración.

Hay un "paloblanco"
Toca ahora citar al "Palo Blanco". En otras palabras un "fono mímico musical". Un individuo que tiene como misión "agrandar" la orquesta. Aquí están, con el respeto debido a los buenos instrumentistas, las "claves", las "maracas", las "panderetas" y hasta el "coro". El secreto es saber llenar el escenario. Los bailarines y otros animadores del espectáculo, complementan esta sensación. Nada que ver con las verdaderas Orquestas, las que poseen instrumentos de cuerda, de viento y se rigen por el pentagrama.

Generalmente el "palo blanco" se empleaba en los tradicionales bailes de Año Nuevo. Lo incluíamos grupos base, como el nuestro y que, a pedido del contratista, debíamos llenar la vista de la concurrencia. No fue costumbre nuestra y nos sucedió en una amergencia en la que irresponsáblemente nos dejaron solos. Nos habían plantado los músicos contratados y tuvimos que recurrir a los "palo blancos", siempre dispuestos a gozar de una gran fiesta, por la propina y "el combo" (la cena).

La trompeta.
La base instrumental estaba garantizada por el Trío. Evoco y sonrío al recordar a "Perico", no tiene sentido saber sus apellidos. Un "palo blanco" profesional. Nos pidió una guitarra eléctrica o "bajo" y se convirtió en el dueño del escenario. Su instrumento era mudo, sin conexión a los amplificadores. El Transicord, mi acordeón electrónico, tenía imitaciones de guitarra y sus bajos, la mano izquierda, verdadero contrabajo. La misión de "Perico", la "fonomimia" del guitarrista salsero o el de rock.

Había que verlo en escena. Movimientos de Elvis Presley, su guitarra y contorsiones. Espectacular en "Al Compás del Reloj". Deslumbraba al público y se hacía apludir. En síntesis, ¡la estrella de la noche! Obtenía su pago con todo derecho. Era el que más disfrutaba del "menú" y los "tragos". De buena presencia y en criollo, "un verdadero sinverguenza". ¡Un "PALO BLANCO" profesional! Años que no veo a "Perico" y desde estas mis reseñas ligadas al Acordeón y la Música", mi admiración y respeto. Gracias.

sábado, 27 de noviembre de 2010

¡GRACIAS!... "IXURL.COM". "El Contador de entradas gratuito"

Nuestro primer blog "Locutores en el Perú", cumplió el 29 de Octubre de 2010, su primer año de estar en el espacio cibernético. Hemos venido reseñando a las figuras del micrófono radial, a los grandes locutores  que hicieron historia en nuestra Lima peruana. Gracias a mi sobrino Tito Serván Albarracín, que lo instaló, me veo apoyado con el "Contador Gratis" de IXURL.COM y la verdad, me ha brindado la oportunidad de saber de Uds. mis lectores. Nos acompaña desde Febrero de 2010. 

Tendríamos el segundo blog "Artistas en el Perú", debido a que en su origen, LOCUTORES Y ARTISTAS EN EL PERÚ, creó cierta confusión y fue necesario independizarlo un tiempo después. El Contador Gratuito señala por este motivo, un número menor de visitas. Hemos logrado reseñar a una gran cantidad de actores, cantantes, compositores, músicos y artistas diversos. Es el blog de igual preferencia de parte de los amigos que nos visitan y continuamos alimentándolo de nuevas reseñas.

Debo reconocer las bondades de esta herramienta, que me permite evaluar los ingresos que voy teniendo en cada uno de los blogs que escribo. Aprovecho en invitarlos a leer: "¡Qué notables fueron!", dedicado a los deportistas que hicieron noticia en el pasado y que inicié con la legendaria figura de "Lolo Fernández", el famoso "cañonero" de "Universitario de Deportes". Igualmente de "Daniel Carpio", "Alejandro Villanueva" y muchos interesantes personajes ectraídos del recuerdo..

El cuarto blog es "El Surquillano", nuestras vivencias personales desde la niñez, con anécdotas que hago aflorar como un examen de mi pasado. Cosa curiosa, porque "el Contador Grátis", viene indicandome una generosa atención por parte de la lectoría de Internet. No hay quinto malo. "Carlos Serván y sus Teclas" es un repaso de nuestra actividad de músico, evocando a mis acompañantes, clientes y allegados. Seguimos amenizando fiestas y brindando presentaciones particulares.

Hay un sexto Blog dedicado al distrito en el que resido hace más de 37 años. "Gracias Carabayllo" y reseño a mis vecinos y gente importante por sus acciones. Tenemos grandes amigos. Nuestra afición a escribir se extendió a comentar fotografías que, de alguna manera, nos inspiraban. Nació así "La Foto y su Leyenda". Y, finalmente, complaciendo a nuestros lectores, venimos publicando poemas universales extraídos de la obra recopiladora de José Godard: "Hablemos de Amor". ¡Son OCHO en total.

Un dato. Para ingresar con mayor facilidad a mis blogs, utilicen "Google". Con los "ENLACES", tienen una mejor forma de llegar a cada uno. La firma "IXURL.COM", ha tenido la gentileza de comunicarse con nosotros y hemos recibido ofrecimientos de seguir brindándonos su importante apoyo profesional. Nuestros blogs cuentan con su "contador gratuito" y a todos los que realizan este modo de comunicación, mi especial recomendación para que comprueben su lectoría. Gracias.

sábado, 16 de octubre de 2010

¡INOLVIDABLE FIESTA DE AÑO NUEVO 1973! ¡NUEVE HORAS EN GRAN MARATÓN!

En esta bendita profesión de la música, hemos vistas satisfechas todas nuestras aspiraciones. Cuando hay Fe y propósitos sanos, Dios acude en nuestra ayuda. Nos habíamos integrado al campo profesional y conformado una agrupación a la que habíamos denominado "Los Galenos". Con Manuel Revilla, mi primer baterista y Roberto Uceda. guitarrista acompañante y cantor, estábamos logrando un sitial preferencial en los bailes de la sociedad limeña pero, teniendo que atender sus profesiones particulares, optaron por renunciar. Manuel y Roberto, amigos de la infancia y el colegio, nunca dejaron de visitarme. 

Fui conociendo nuevos integrantes y experimentando la poca seriedad de cómo, excelentes músicos, no tenían la responsabilidad del cumplimiento de acuerdos y horarios. Gracias a Dios, hasta esos momentos, jamás nada había alterado esta otra faceta de mi vida. Conocí al joven Oscar Cornejo Purilla y a través de él, nuevos componentes en el marco de percusión y guitarra. Practicaban un repertorio más moderno y fue fácil comprendernos. Había llegado una tercera ocasión de amenizar una Fiesta de Año Nuevo. Se trataba del 31 de Diciembre de 1973 en el Country Club "La Planicie", en los dominios de la Rinconada del Lago.

Eran clientes que gustaban de mi repertorio y decidieron contratarme para esa magna fecha. Con la debida anticipación cumplieron con el adelanto de ley e hice lo mismo con los integrantes de mi agrupación. Sólo había que esperar la fecha y salir airosos como siempre. Llegó el 30 de Diciembre, un día antes y fui en busca de ellos para ponernos de acuerdo. No estaban en sus casas. Sólo me dijeron que habían viajado a provincias a otro baile de Año Nuevo. Lo que se dice, una estafa y toda la mala intención e irresponsabilidad hacia uno. Acudí a mi baterista Oscar Cornejo "Papi" y me habló de "Los Ratones" que no tenían contrato.

Era ya la medianoche y habría que esperar la respuesta de uno de sus integrantes. Les había ofrecido, a fin de salvar mi responsabilidad, todas mis ganancias. Completamente aturdido por este revés, retorné a casa. Se me ocurrió llamar a "Los Galenos" y Manuel tenía un compromiso familiar pero Roberto me tranquilizó y prometió darle solución al problema. Un buen amigo del Callao, cliente de Uceda, alquilaba amplificadores, guitarras y la cosa se compuso. "Papi" y su batería garantizaban el ritmo y contribuía con los "palos blancos", unos aficionados encargados de llenar el escenario, haciendo coro, tocando panderetas, bailando, etc. 

Todos uniformados con sus guayaberas rojas empezamos a las 11 de la noche del 31. Nuestro acordeón electrónico sonaba espectacular y todo era cuestión de despedir al Año Viejo, con los temas bailables pegaditos que eran nuestro fuerte. Algo similar al "Toque de Rulli Rendo". Las cuatro horas del contrato quedaron chicas y llegamos a las nueve de amanecida y desayuno. Buen pago y grata remuneración a mis músicos, completaron la gran noche. Fue como una compensación divina al sufrimiento que me causaron los irresponsables músicos que jamás volví a ver. No necesité denunciarlos porque no valían la pena.

Después de ese único incidente ingrato de mi vida artístico-musical, continué muchos años en esta profesión de la alegría y el baile. Hemos atendido a embajadas de diferentes países, especialmente la de Italia en épocas de su embajadora Beatrice Di Roberto. Adquirí mi casa propia y pude educar a mis hijos de la mejor manera posible. Son buenos profesionales y ligados a la música por genética. Esta ha sido una reseña de un hecho ingrato que, gracias al amparo protector de Dios, se volvió inolvidable y nos dejó una experiencia muy gratificante. Volveremos con otros recuerdos y anécdotas de nuestra vida. Gracias.

viernes, 20 de agosto de 2010

CARLOS SERVÁN "EL HOMBRE DEL ACORDEÓN" Parte 2

En Victoria TV. Canal 2.
Ingresamos con pié derecho al mundo de los "chivos". No conozco su significado pero, era la manera como se conocía a las fiestas, en nuestro ambiente de musicos. Manuel Revilla, mi primer baterista, con nobleza que reconozco muy digna, optó por retirarse al no sentirse apto para el campo profesional. Lo lamenté mucho y así, cuando cumplía mi turno de locutor en Canal 4, gracias al colega Antonio Esparza, que me recomendó a un joven con ganas de integrarse a mi conjunto.

Oscar Cornejo Purilla, muchacho de los Barrios Altos, se haría, luego de las pruebas respectivas, dueño del puesto. Me secundó con su ritmo y son, en la mayor parte de mi carrera musical. En otro blog de Internet y comentando el programa de televisión "Cincomanía", se hace alusión al "Hombre del Acordeón" y su baterista "Papi", en una presentación que hicéramos a modo de promocionarnos. Nuestra relación de amistad continúa inquebrantable y ahora, ya es abuelo.

Debo agradecer el aporte de otros bateristas que tocaron para mi. Alfonso Juárez, muchacho de Pueblo Libre, muy serio y disciplinado. A Raúl Sáenz, veterano percusionista que participaba en "Trampolín a la Fama" y un gran amigo al que tengo prendido en mis recuerdos. Jorge "Coqui" Neciosup, chiquillo de mata musical generacional y muy bueno. "Carita" Estrada", connotado baterista peruano. José Aponte, radicado en Estados Unidos y, el "Dolton" Fernando Bolarte, que le dio lustre al conjunto.

En la guitarra, tendré que recordar siempre a Roberto Uceda, amigo al que admiraba con "Los Guajiros", notable trío romántico de los años 50 y que se iniciara con "Los Penecas", época infantil. A Carlos Monteodoro "Pitota", dueño de un tremendo swing tropical y vecino mío en la Unidad Vecinal Nro. 3. Al entusiasta Manuel La Rosa, hoy dedicado al canto y, a todos los buenos guitarristas ocasionales, a los que tuve que recurrir cuando eran abundantes "los chivos".

Un elemento fundamental en la agrupación fue "Lucho" Vivar. Cantor especialista en "todo". La cumbia, la salsa, el vals, la polca y la marinera. Sin dudas, el Animador de la fiesta. Le entraba hasta el rock y su fuerte era "La Plaga". Debo reconocer que los boleros estaban a cargo de Roberto Uceda. Finalmente, un recuerdo para nuestra movilidad: Juanito Barja y su "auto fantástico"; Don Juán Malpica y su Couster y Don Enrique Robles, que muriera baleado por el terrorismo. Todos, mis vecinos.

Una mención especial al Ing. Rubén Copara, amigo que se prestaba con su camioneta particular, a salvar los imprevistos y a Renzo Rubín, hoy todo un profesional "Speedy". "EL HOMBRE DEL ACORDEÓN", fue mi pasado. Hoy somos, "CARLOS SERVÁN Y SUS TECLAS". Me transporta otro vecino: Don Carlos Durand. Ellos y mis músicos, están en mi corazón e, igualmente, mis dilectos clientes a los que saludo y agradezco haberme concedido el honor de animar sus reuniones. ¡VIVA LA MÚSICA!.

CARLOS "PITOTA" MONTEODORO. ¡GRAN GUITARRISTA Y TECLADOS!.

Por los años 70 del otro siglo, ingresábamos al mundo profesional de la música. Ya habíamos adquirido nuestro Acordeón Transicord y su amplificador clàsico "Farfisa". Dejàbamos el fuelle y se iniciaba el nuevo conjunto "Los Galenos" con sus integrantes primarios Manuel Revilla como baterista y Roberto Uceda en la guitarra acompañante. Todos procedíamos y mantenìamos nuestras actividades de Locutor, mi caso; Revilla era técnico electrónico en "Faucet" y Roberto, Contador Colegiado y con propio estudio.

Con el avance del tiempo y aparecidas mayores actuaciones, tuvimos que recurrir a mùsicos dedicados a servicio completo y asi llegó Oscar Cornejo "Papi", un baterista joven y de mucho talento. El nos conectaría con Carlos Monteodoro, el popular ·"Pitota" y nada menos que vecino nuestro en la Unidad Vecinal Nro. 3. En ese barrio rayaban como "Los Hnos. Monteodoro y Orquesta". Resultó un buen jale y con su "Farfisa", había una coincidencia en nuestras amplificaciones. Imponía un swing personal muy tropical.

Hubo el elemental ensayo y debo reconocer que le dio un nuevo matiz a nuestra agrupación. Sus armónicos acordes, caían de perilla a los temas de moda y nos presentábamos nétamente instrumentales hasta que en gran forma apareció Lucho Vivar, el crooner, el dueño del escenario y su variado repertorio. Que bien se oía la "Acuarela Criolla" y otros valses pegaditos con los que nos convertíamos en jarana. Luego las polcas y su alegría contagiante a la orden de "Vayan saliendo las parejas a bailar", "Què bonitos Ojos" y mucho más.

La guitarra de Monteodoro atacaba al compás del criollismo y sus introducciones e intermedios se hacían aplaudir. El momento del vacilòn, es decir, el intermedio al tema principal de una alegre guaracha o cumbia, estaba bajo la responsabilidad de "Pitota". ¡Cuàntas fiestas de Año Nuevo compartimos y celebramos lejos de nuestros hogares!. La mùsica nos unía y hacía grande la amistad entre nosotros. Esas "caffarenas rojas" que lucían los muchachos, sentaban a Carlitos Monteodoro como guante a los dedos. Conservo sólo una.

Debo confesar con agrado de la responsabilidad de este gran músico peruano. Estamos desconetados por el momento y los años. Creo que continúa viviendo en la Unidad Vecinal Nro. 3 y ahora es Tecladista. No puedo opinar al respecto porque, en verdad, no he tenido el gusto de gozarlo en el örgano electrónico. Cosa curiosa. Antes tocábamos el acordeón y èl la guitarra. Ahora, ambos somos tecladistas. Los Monteodoro, son familia del compositor del Vals criollo "Madrecita" ("Felices los que tienen madre, tristes los...".).

Para concluir esta reseña y en mis evocaciones de una etapa múltiple de fiestas animadas por nosotros, sea esta ocasión para demostrar mi agradecimiento a Carlos "Pitota" Monteodoro, por haberme regalado su arte en la guitarra y su amistad. Jamás existió una divergencia  y la música nos hermanó para siempre. Silenciósamente evoco su "swing", cierro los ojos y me traslado con la imaginación al rinconcito que se nos asiganaba como escenario en tantas instituciones y hogares visitados. Gracias.

lunes, 12 de julio de 2010

FERNANDO BOLARTE "EL DOLTON". ¡OTRO GRAN BATERISTA DE LUJO!.


Fernando Bolarte y José Carlos Serván.
Nos da gusto saber que "Los Dolton", aquella agrupación triunfadora de los años de "La Nueva Ola", siga en actividad y cada vez que su nombre figura en algún programa de la televisión, sentimos verdadero orgullo de haber tenido en nuestras actuaciones a Fernando Bolarte, su notable baterista. Recuerdo, nostálgicamente, un suceso de los años 60, cuando no se nos ocurría tomar en serio la música. "Los Dolton" en SONO RADIO, presentaban su primer L.P. en conferencia y agasajo en uno de los salones del renombrado Hotel Crillón.

Ocupábamos una de las mesas David Odría, Pedro Roncallo, mi hermano Angel y otros colegas. David, el gran animador radial, nos sugería estar lejos del escenario por la potencia del sonido. Nada más falso. Todo resultó una agradable secuencia de sus canciones que luego se harían famosas para siempre. Destacaba con su batería reluciente, Fernando Bolarte, aquel jovencito que deslumbraba a la concurrencia con sus "sólos" y acompañaba a "Los Dolton", dándole un toque original con su buen estilo de percusionista.

Ya en la década de los 70, habíamos ingresado impetuosos a la animación de Fiestas Celebratorias. Oscar Cornejo "Papi", nuestro baterista estable, no podía asistir a uno de estos trabajos y me dijo que iba a enviar un reemplazo de garantía. Sabía de la seriedad de nuestros compromisos y, en efecto, para sorpresa nuestra, llegó Fernando Bolarte, el mismísimo "Dolton", que le puso todo su empeño y arte a su actuación. ¡Cómo se lució en el famoso "Buen Humor", aquel tema académico norteamericano, exprofeso para baterista!

Empezaría allí nuestra amistad y conocería de sus atributos personales. "Los Dolton", habían dejado los escenarios ante la ausencia de Ishikawa, su vocalista principal. Hubo una ocasión que, por esas cosas del destino, fuí convocado a reemplazar a Roberto Spaziano, colega acordeonista ahora en los Estados Unidos y que contaba en sus filas con los Hnos. Bolarte, los mismísimos "Dolton". Nos adecuamos y fue otra noche de grata recordación en el maravilloso mundo de la música. El "swing" de Fernando, es único.

Cómo olvidarlo si venía casi siempre con un apetito voraz. Cada reunión, siempre hemos contado con una generosa atención por parte de nuestros clientes. Muy buenas mesas y ricos potajes. Fernando, solía llevar un "secretario" que no sólo lo ayudaba a instalar su equipo sino también, llegar a las deslumbrantes mesas y proveerlo de lo mejor del menú. El "dolton", se ganaba los aplausos porque era todo un espectáculo. Dueño del escenario, era complemento de garantía para los éxitos de "El Hombre del Acordeón". Lo reconozco.

Antes del 2000, tuvimos un encuentro con Fernando en Radio Nacional. Se presentaba con "Los Dolton" y mi hermano César, es testigo de aquel abrazo fraterno que nos extendimos ambos. Muchos años sin vernos, era motivación suficiente. Debe continuar en su fábrica de cepillos, escobillas y todo tipo de implementos de limpieza, negocio que no le impide estar siempre en el arte. FERNANDO BOLARTE "EL DOLTON", es nuestro inolvidable colega y amigo. Seguimos unidos por el recuerdo, la música y la amistad. Gracias.