domingo, 22 de abril de 2012

EL PARO DE LOS TRABAJADORES DEL CANAL 2 DE "VICTORIA TELEVISIÓN". NO FUE POR PLIEGO DE RECLAMOS. "EDUARDITO".

El viejo micrófono RCA y
el juvenil José Carlos.
Quizá parezca un absurdo, pero se debió a un asunto casi doméstico. Que me perdone "Eduardito" Cavero Dubois, en aquel tiempo, un adolescente que gozaba de todo el consentimiento de su padre y aún no se había puesto los pantalones largos. Lo conocí todavía un niño cuando ingresé a Radio Victoria y no teníamos por nuestra juventud la Libreta Electoral. Frisábamos los 19 de edad. Pese a que no tuvimos jamás el carácter de soportar sus travesuras, gozábamos de la simpatía del muchachito que nos hacía cómplices de sus travesuras. Testigos de lo que reseño, Samuel Soto Marius, el operador, y "el cholo" Clemente Hidalgo, el técnico. 

Menciono a esos recordados amigos, porque estábamos en la misma onda. Muy jóvenes y con rezagos de palomillas de barrio. Los veteranos Alberto Arenas y José Lázaro Tello, mis maestros locutores, me hacían pensar en serio. ¿Recordará "eduardito" aquel disparador de duras bolas con el que solía hacer tiro al blanco con los trabajadores? Imagínense al locutor en plena lectura del aviso comercial y su reacción dolorosa ante un duro golpe recibido? De allí que le apodaron "Niño Dios", porque "nadie lo podía ver" y este otro, "Puente Roto", porque "nadie lo pasaba". Es que este niño era tremendo y nos hacía su cómplice.

Cavero y Nixon
Bien. Volvamos al Canal 2 de la Av. Tacna. Era el canal de los grandes espectáculos y con figuras de gran relieve como María Félix, Tin Tán y su carnal Marcelo, Enrique Guzmán y otras estrellas del cine mexicano. También Sergio Murillo, la Orquesta Los Chavales de España, Bill Halley y sus Cometas, Luis Aguilé y una estrella norteamericana que debutaba el el Show de Shows: Neil Sedaka. Era Victoria Televisión, un canal nuevo y que valientemente salía a la competencia con todo el empuje de su propietario Don José Eduardo Cavero Andrade. Todo un reto que supo cumplir durante este intento maravilloso.

Aquel edificio empezó a vislumbrarse en 1957.Por esos tiempos, el Sr. Cavero nos reunía a la gente de la radio y nos prometía llevarnos a su proyectada nueva casa. Además, sede de lo que sería su canal de TV., su más grande proyecto. En efecto, tuvimos la suerte de ser convocados por él. Atrás habían quedado los malos recuerdos de nuestra renuncia, ocasionada por un mal colega, pero que en nada afectó nuestra relación con el "broadcaster". Conocería allí a Rafael Quiroga Delgado, ya triunfante Director de televisión y que tenía como animador sorpresa a "Rulito" Luis Ángel Pinasco, todavía con nada de experiencia en el mundo televisivo.

Gente de "Victoria": El Ing.
Gálvez, Juán Ramírez L., José
Edo. Cavero, Ana Mendoza
y Alberto Arenas.
En medio de esta reseña, surge ahora el juvenil "eduardito". Volvía a hacer de las suyas y creo que aquí le ganó su amor de padre a Don José Eduardo Cavero. Sus palomilladas eran extremas. Por ese tiempo nacía el sindicato y que, de manera secreta, había logrado constituirse. Sin ninguna duda con fines reivindicativos y al que, luego de estudiarnos por parte de sus gestores, se nos convocó para ocupar nada menos que el puesto de Secretario de Defensa. Aceptamos por solidaridad, pese a que le debíamos al dueño el estar laborando en su empresa. Primer caso a resolver: los problemas que ocasionaba "eduardito".

No aceptó el Sr. Cavero y en asamblea general el sindicato acordó un "paro". Fui el encargado de hacerle conocer esta decisión y no midiendo las consecuencias de su respuesta, nos dijo que eran sólo palomilladas de un muchacho. Le advertí respetuosamente que había la amenaza de un paro y no nos tomó en cuenta. Lo cierto es que se realizó justo en el debut de "Neil Sedaka". Todos acataron y tuve, con un grupo de amigos, una entrevista extrema en el automóvil de Don José Eduardo. No dio su brazo a torcer, hecho que lamenté profundamente y que significó el cierre del Canal 2 de Victoria Televisión, definitivamente. Una anécdota dolorosa de nuestra vida.

COMENTARIO. Creemos que la actitud tomada por Don José Eduardo Cavero Andrade, fue en cierto modo, una decisión que aprovechó "el paro" para abandonar tamaña empresa, muy difícil ante los millonarios compromisos económicos de mantenerla. Por lo tanto la anécdota con "eduardito" fue sólo eso. Hoy mantenemos con José Eduardo Cavero Dubois, una excelente correspondencia por estos medios y su afirmación de que su padre tuvo hacia nosotros un gran concepto. Gracias.  

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