miércoles, 23 de septiembre de 2015

APARICIO NASPÁN, EL POPULAR "HUAYCOLORO" Y ENGREÍDO DE LAURA BOZO.

Aparicio Napán
Lo traemos a este blog, porque en estos últimos tiempos lo hallamos opinando a través de su muro de Facebook. Es el mismo de antes. Hablador, notorio en todo y metiendo la cuchara hasta en la sopa. Agradable en el buen sentido de la palabra. Leo su muro y cuenta sus vivencias familiares y es todo un relator de su propia historia. Es otro de los personajes extraídos de nuestras evocaciones del Canal 4, aquel en el que dejamos desde 1970, parte de nuestra vida. Aparicio se las ingenió para ingresar a laboran en América Televisión. Lo recordamos cuando honradamente se ganaba sus centavos como lustrador de "chuzos" en la esquina de Panamericana Televisión.

Posando con el famoso "Kiko".
Conseguiría "chamba" luego en el recordado "Todo Sucio", un reataurante muy concurrido por la gente de ambos canales. Tiempo después y gracias al chino Virhuez, primo de Pablo Shiroma, el pagador, halló ocasión de entrar al Cuatro y conversó con Lucho Carnero, toda gente de personal y que le dijo ya no estaba el "burro" Cáceres en la jefatura. Este señor le tenía mucha simpatía. Fue reemplazado por José Mancuzzi. Lo cierto es que se aventó a pedir trabajo y en lo que sea. Lo aceptaron y debutó de "mozaico" en la cafetería de nada menos que Mauricio Arbulú. Bien al uniforme de camisa blanca, michi y pantalones negros, se paseaba por los pasillos del Canal 4.

Un luchador en la vida.
Imaginemos a este muchachito codo a codo con los ejecutivos del canal y ganándose sus simpatías por su alegre y movido comportamiento. Todo un personaje que nos es grato reseñar. Aparicio Napán se conocía las últimas y era un correo humano que difundía las "primicias" a su gallada. Nuestro extrañado canal 4 era bastante amplio y en cada piso existía un jefe que necesitaba tomarse su café. A "locución" jamás llevó ni té. Miento. Nos cruzamos por el camino y me obsequió una servilleta. ¡Buena gente! Aquella su inquietud y deseos de progresar lo llevaron a pedir una oportunidad al jefe de personal. Había que empezar de abajo.

Buen padre y mejor abuelo.
Llegó a los llamados estudios y fue observando el trabajo de los camarógrafos, luminitos y coordinadores. Por supuesto que también se ganaba alguito viendo dirigir los programas, a cargo de famosos productores. Empezó como ayudante de cables o el encargado de guardar cámaras y todo el elemento mecánico de cada producción. Avanzó veloz. Pidió estudiar y concurrió a charlas que los capos supieron regalarle. Tenía Aparicio Napán muchas cualidades y entre ellas el querer progresar. Lo obtuvo y se cuadró finalmente frente a una cámara, a la que tenía que conocerla al derecho y al revés. Especialmente las tomas. Saber captar las órdenes del director y preciso en cada una de ellas.

Recuerdos con "Raphael".
Se había convertido de la noche a la mañana en un excelente camarógrafo. Nacía así el querido "Huaycoloro", chapa que alguien le puso, porque vivía en una zona de nuestra Lima denominada así. Nombre de un río que causó problemas en otra etapa del "Niño". Fue el engreído de Laura Bozo y esta mujer le agarró tal confianza que hasta quiso llevárselo a México. No pasó, porque Aparicio Napán se sentía más seguro en casa, al lado de los suyos y finalmente, fuera de esta actividad, dedicado a las filmaciones. En grandes rasgos, una reseña que espero agrade. Gracias.