jueves, 7 de junio de 2012

"EL VIEJO LUCIO ESCOBAR". PORTERO, GUARDIÁN, BARREDOR Y OPERADOR EN EL CONTROL MAESTRO DE RADIO VICTORIA.

"El Viejo Lucio".
La gente de mi promoción en Radio Victoria de Lima, va a celebrar este comentario. Se trata de uno de los más pintorescos personajes que conocí al ingresar a esa emisora en 1954. Era un hombre mayor de edad y que prestaba servicios en todo. Lo enviaba el señor Cavero a comprar lo que necesitaba y él, presto acudía. Debía vigilar la puerta de acceso al público y allí estaba, exigiendo corbata a los que deseaban ingresar al auditorio. Se encargaba de la limpieza del local y jamás se le notó inactivo. Hacía de todo y de buen talante. Me sorprendió en mi primer domingo de trabajo, haciendo de operador de audio.

La radio prendía sus transmisores a las 6 de la mañana. El encargado de esta tarea era "el viejo Lucio". Lo recuerdo perfectamente con su gorro de dormir y sus pantuflas, colocando las primeras grabación del día. "Feliz Amanecer", un disco con la música y efectos de un amanecer en el campo de la serranía, con el que se recibía al público oyente. Nos sabíamos toda esta presentación y que venía de muchísimo tiempo atrás. No nos imaginamos nunca que quien ponía este disco a primera hora, era Lucio Escobar. A las 7 lo reemplazaba Samuel Soto Marius, mi inolvidable amigo "Pájaro Loco", ya fallecido.

Otra de las características de Lucio, que fue practicamente fundador de la emisora, es que fue muy fiel al castigo y conocía perfectamente el genio de su propietario. Se reía estruendosamente cuando le comentaba algo y que lo hacía carcajear. Siempre me recordaba aquel hecho que, por ignorancia, no dejé que el dueño de la radio me llamara la atención para no silbar en el auditorio. Lo confundí con un empleado o algo por el estilo al verlo con un mameluco blanco y amenazándome con expulsarme del local. Yo había ganado el concurso de "Voces Nuevas" y esperaba a Juán Felipe Montoya para que me lo presentara que, siempre fue "tardón", desde que lo conocí. Una anécdota que cuento en otra reseña.

El "Viejo Lucio" era mañoso. En nuestros primeros años en la radio teníamos tan sólo 19 de edad. Un joven de voz gruesa, alto y fornido. El hecho de hacer locución en el auditorio o simplemente ser locutor de planta, nos hacía objeto de admiradoras y por allí surgían los romances. Todo un picaflor sin mucha experiencia. Sin ganas de jactarme de presumido, hubo ocasión de flirtear con varias chicas. El problema era cuando se nos juntaban todas en la puerta. Lucio me enseñó la puerta falsa y hasta se ofreció para que le pase la voz a la elegida del momento. Un campeón. Esa puerta de "los enamorados" servía para poner en acción a "eduardito" y sus baldes de agua. Pareja que aparecía, ¡a jugar carnaval!

No solamente conmigo era así Lucio. Con todos los actores y locutores. Querido por los músicos y los grandes artistas del momento: Jesús Vásquez, Los Embajadores Criollos, Luis Abanto Morales, etc. Era dueño de los palcos y siempre te servía para ubicar a algún invitado tuyo. Por supuesto, había que ser generoso con él, previa propina o simplemente un buen trato. En una oportunidad había recibido la orden de botar discos viejos y me pasó el dato para que escogiera los que me gustaban. Gracias a Lucio tengo en mi poder canciones por Tito Guizar, Claudio Villa y muchos más en 78 RPM., toda una antigüedad.

El tiempo pasó y la radio llegó a la Av. Tacna, donde funcionaba el Canal 2 de Victoria Televisión. Fue allí que vi por última vez al "viejo Lucio". Si algo hay que ponderar de Don José Eduardo Cavero Andrade, su propietario, fue su nobleza de laborar siempre con sus viejos trabajadores. Por eso es que allí estuvieron hasta el final, Carlos Alfonso Delgado, Juán Felipe Montoya, Ana Mendoza, José Lázaro Tello, Sergio Vergara y, por supuesto, el "viejo Lucio". No recordaba su apellido, pero "Eduardito" Cavero nos pasó el dato y supe que era Escobar. Su persona quedó para siempre como un inolvidable personaje de la radio Victoria, aquella de los bajos de la Cabaña, la de "los mejores programas". Gracias.