jueves, 19 de enero de 2012

RECORDANDO A MOISÉS QUISPE "MOCHELITO". PERSONAJE INOLVIDABLE EN RADIO AMÉRICA Y CANAL 4 DE TELEVISIÓN.

Moisés Quispe
"Mochelito"
Para muchos, los personajes que evocamos en estas reseñas, no tienen mayor importancia. Lo que escribimos es parte de nuestras experiencias y haber conocido a diferentes compañeros de labor. Moisés Quispe, fue un veterano trabajador de la compañía. Muy saleroso y quimboso. De baja estatura, zambito y con apellido de "serrano" como le tomaba el pelo Jaime Pizarro. No olvidarse que un crack del Alianza fue Juán Quispe, un defensa moreno que te quitaba la bola y te afeitaba la cara. Eso sólo lo sabemos los viejos.

Enterándose de las úl-
timas mientras espera.
En los años que compartimos camaradería con Moisés, durante los 25 años que fui locutor y redactor de promociones del canal 4, él se asimiló a la Imprenta. "Mochelo" empezó desde lo más humilde y muy joven. Recuerdo que Pepe Delgado, administrador de la radio, al promocionar el "Noticiero de Radio América" lo hizo participar "voceando periódicos". Con mucha gracia y creo que con experiencia también, gritaba los nombres de "El Comercio", "La Prensa", "La Crónica" y "Última Hora". ¡Qué remembranzas por Dios!

Pablo de Madalengoi
tia, el gran animador
entre los "Mochelos"
Tenía una manera muy original para saludar cuando ingresaba a alguna oficina: "Muy buenos días señores, a los buena gente y.... a los otros también". Querido en todo los ambientes y muy servicial. Le tengo un afecto especial, porque era mi lector número uno de lo que "solapadamente" escribía. Bromas y tomaduras de pelo a la gente y hasta algún comentario que afectaba a la empresa. Similar a estas reseñas. Sin mucho texto y al grano. Él le sacaba copias al original, los distribuía muy en incógnito y siempre se archivaba una para él.

Aquí, Moisés, Retamozo y el
legendario fotógrafo "Roy".
Cuando se despidió a su retiro del Canal, llegó a mi oficina de locución y mostrándome una caja grande como las de la leche evaporada, extrajo todas las copias que se llevaba de recuerdo. Era un montón. Ni yo las tenía. Me emocionó este acto y desde aquí, en donde se encuentre y lea mi reseña, le envío un abrazo de amigo, porque eso fue para nosotros el gran "Mochelito". Poco tiempo después fallecía y muchos opinaban que no soportó la jubilación y extrañaba lo que fue su segundo hogar durante tantos años.

¡Salud César Moisés!
Para nuestro agrado, hoy mantenemos contacto con el otro "mochelito", su hijo que radica en los Estados Unidos y desde allí publica fotos que nos recuerdan a su padre. Por ello es que estamos dedicándole estas remembranzas y ojalá sean de su agrado. César Moisés Jr., mi abrazo y felicitaciones por tus incursiones en el Facebook. Siempre hay fotos que nos trasladan a un pasado eternamente feliz. Recordar a los buenos amigos y con los que confraternizamos siempre, es seguir viviendo y allí radica el poder sobrellevar nuestros años.

Finalmente y gracias a su lealtad de amigo, Moisés guardó en secreto aquel manifiesto que hicimos circular por el Canal y cuando el FREDEMO apoyaba a Vargas Llosa. Hubo motivos para hacerlo y que no vienen al caso aclarar, pero lo cierto es que se buscaba al autor y de seguro hubiéramos terminado en la calle. Esa es la cualidad que distinguió a "Mochelo". Nos guardábamos las espaldas y nunca nadie supo de donde salió ese manifiesto. Lo bueno es que hoy hemos evocado a MOISÉS QUISPE, el popular "MOCHELITO" y muchos de los compañeros que sobreviven al tiempo y están integrados en el Internet, pueden ser testigos afirmativos de lo que reseñamos. Gracias.

miércoles, 4 de enero de 2012

"RECORDAR ES VOLVER A VIVIR" COMPARTO MIS REMEMBRANZAS CON LO QUE NOS TOCÓ EXPERIMENTAR EN LA RADIO ALLÁ POR 1950.

Los discos de 78 RPM.
A pesar de estar ya inmersos en este mundo de lo digital, vamos a evocar en primer lugar y es parte de la historia, los famosos discos de carbón que giraban a 78 revoluciones por minuto (RPM). Aquellos rompibles a la primera caída. Recuerdo mucho unas grabaciones del vals "El Danubio Azul" y que venía en un disco grande y por las dos caras. Un Concierto de música clásica, venía en un album con cada movimiento en un disco gigante de cuatro en total. Pesaban y había que tocarse con las famosas agujas parecidas a una "púa" de trompo. Época de la Victrola. Por aquellos tiempos, todo era en vivo y en directo. 

Marco Antonio Castro, Fidel
Ramírez Lazo y Alberto Arenas
En un principio los comerciales y las promociones estaban a cargo del locutor que se encontraba de turno. El operador sólo se encargaba de prevenirlo con una luz verde y luego le mostraba la roja, que significaba micro abierto. El locutor se comunicaba con el controlador a través de un timbre o chicharra. Había dos kárdex. Uno para los comerciales y otro para las promociones de la radio. El trabajo de los programadores era arduo y así no más no se podía dejar la cabina de locución. Llegar apurado te podía costar una gran broma. Así  le pasó a Marco Antonio Castro. Eduardito Cavero le colocó una tachuela en la silla y cuando trató de dar la hora, lo que se escuchó al aire fue un grito de dolor tremendo. Sin mayores comentarios.

Alfredo Bouroncle, Ina Barúa y Violeta
Bourget. De espaldas el "carreta" Jorge
Pérez. Siguen Luis Álvarez, Sorogastúa,
Espichán y josé Carlos. Ana Mendoza y
Consuelo Rey, esta última "caserita".
Se daba la hora y se acompañaba con un timbre al que había de darle un golpe. En otros casos, se utilizaba una lámina de metal que al ser percusionada, emitía un efecto de "gong". Muchas veces nos ganaba el tiempo y los suplíamos con un silbido imitando un "cu cú". Allí estaban los gastadores de bromas que cuando llegabas a tu turno, te escondían el gong o el percutor. Otros más osados, se llevaban el kárdex. También estaban los que, no se cómo, te adelantaban la hora del reloj y si no estabas atento y no poseías uno propio, caías en la bromita pesada. Felizmente no se realizaban con frecuencia.

Nora Guzmán, Marco Antonio Castro,
Bertha Palacios, Armando Ortiz Lamberth,
Rafael González Guía y Zarela Cruzado.
José Ugaz, Oscar Ross y Sergio Vergara. 
Una manera de poner en jaque al operador y del que estábamos separados a través de una ventanilla cerrada  herméticamente con doble luna, era simular en silencio que leíamos un comercial. Se volvía loco. Giraba las perillas del control, nos ponía la luz roja y era una tragedia verlo en esa actitud. Se producía un "bache" y muchas veces llegaba el Gerente a averiguar qué sucedía. La radio estaba fuera del aire.No había los Long Play todavía. Finalmente llegaba el ingeniero, revisaba el tablero y como por arte de magia, ya nuestra voz era oída desde el control. Nunca nos descubrieron. Hubo bromas mayores.

Aquí estamos sobre el pasto con Samuel
Soto, José Lázaro Tello y Carlos Alfonso
Delgado. 
Mi operador de ese entonces en Radio Victoria era Samuel Soto Marius, muy amante de jugarse con los locutores. Lo que hacíamos, era parte de una pequeña "vendetta". Me enteré que el querido "Pájaro Loco" falleció hace dos años. Lo sentimos mucho y hasta Eduardo Cavero Jr. se enteró de la noticia y en verdad que lo lamentó. Aún recuerdo lo que le hizo a un actor debutante y que no tenía libreto. Debía gritar ¡Al Ataque! en cuanto le pusieran la mano sobre el hombro. En el ensayo se cumplió sin novedad. Ya en plena actuación y en un momento de mucho romanticismo entre la dama y su galán, Samuel le tocó el hombro y... ¡ya se imaginarán el revuelo que causó!

Nilda Muñoz, Manuel Obregón, Elías Roca,
Benjamín Ureta (el bromista) y José Carlos.
Otra perla más. No se de donde la conseguiría pero se traía una vejiga de res que, inflada, podía quedar sellada con sólo unir la "boquilla". Se la entregaba a Benjamín Ureta y este la posicionaba en la silla de alguna actriz que estaba de pie frente al micrófono en plena actuación. Al retroceder a su asiento, se sentaba sobre la vejiga y el ruido que producía al ser presionada, no era para nada agradable. Imagínense. Generalmente recaía esta broma en los actores o actrices más serios o de mayor edad. Así era la radio. Tenía de todo y hasta graciosos también. Qué remembranzas ¿no? Gracias.