sábado, 29 de enero de 2011

DEL HOTEL SHERATON AL AGUSTINO. ANÉCDOTAS DE UN ACORDEÓN.

Con mi "Transicord"
Tratando de matizar nuestra existencia en este mundo, estamos evocando momentos que marcaron una diferencia en cada actuación. Un blanco y negro con todos sus contrastes. Parte de la historia de mi vida y vinculada a mis profesiones más queridas. En este caso, a la música. Lo que cuento, nada tiene que ver con críticas y tampoco con antojadizos comentarios. Es simplemente recordar la felicidad que significó ser un entusiasta acordeonista y lo que este instrumento nos permitió observar.

Los años 70. Empezó mi etapa profesional como amenizador de fiestas y para ello contaba con mi grupo instrumental y atendíamos toda clase de eventos. Uno de ellos, a finales del 73, recepción a los trabajadores de una entidad pública que no recuerdo cual era. La cita en el Hotel Sheraton y de 12 del mediodía hasta las 4 de la tarde. Mucho discurso y ofrecimientos y buenos deseos para la Navidad y el Año Nuevo. Sorteos de regalos y premiaciones especiales a los buenos trabajadores. Atención de lujo.

En medio de cocteles y bocaditos transcurrió aquel "almuerzo". Teníamos que ingeniarnos para conseguir lo nuestro. Los mozos preferían atender a los agasajados y en especial a las autoridades. Aún tengo presente ese platillo con nombre francés y que nos llegó por casualidad. Consistía en un dobladillo de embutido con su aceituna y lechuga decorativa. Igual tocábamos y amenizábamos la reunión. Me acompañaban "Papi" Oscar Cornejo y Lucho Vivar, mi baterista y cantor respectívamente. 

A tres músicos heliogábalos como nosotros, el menú nos quedó chico. Terminada la algarabía y finalizado el contrato, "Papi" me consultó si teníamos algo más para la noche. Le respondí que no y al "toque" aprovechó para comprometerme a un "tono" en Santoyo, por el Agustino cerca al Cuartel Barbones. El vivía por Cinco Esquinas en la Av. Los Incas y se trataba de un pequeño contrato. Siempre con mi ánimo de colaborar con él, acepté y con todo nuestro equipaje instrumental, nos dirigimos al otro "santoyo". (cumpleaños).

Llegamos a una casita antígua y gente muy amable. ¡Vaya barrio! Era un cambio tremendo. Del lujoso Hotel Sheraton y una fastuosa reunión, a un sitio humilde parecido a mi querido Surquillo. Ya instalados en una esquina de la pequeña sala, empezamos con música criolla y continuamos con los ritmos tropicales de moda. Se brindaba con cerveza y chicha de jora. No había mozos. La dueña del santo, una señora chiclayana y muy alegre, nos agradecía a cada instante por nuestra presencia. Nosotros, dale que dale a la música.

Vino el "Happy Berthey", el bailecito clásico de aniversario y la comida. Seco de cabrito al estilo norte. Una sazón insuperable y terminamos con el "concolón" del arroz con pato, otra sabrosura que dejó en su mínima expresión al lujoso buffete del Sheraton. Un contraste de lo artificial con lo natural. Barriga llena y corazón contento. Tocamos como si hubiéramos cobrado triple. Una anécdota con mi inseparable acordeón y las diferencias absolutas entre lo político y social a lo realmente pueblo. ¡Inolvidable!. Gracias.

viernes, 28 de enero de 2011

JOSÉ "PEPE" APONTE. ¡UN MAGO DE LA PERCUSIÓN!. HICIMOS BAILAR A GRANDES Y A CHICOS,

José "Pepe" Aponte y Roberto Spassiano.
Gracias a mi buen amigo Roberto Spassiano que radica en los Estados Unidos, acordeonista como nosotros, viene a nuestra memoria la figura de "Pepe Aponte". Cada fin de semana, viernes o sábado, cuando abundaban las fiestas en nuestra querida Lima, nos dirigíamos a Breña en busca de este gran artista. Llegó a nosotros gracias a la recomendación del popular Oscar Cornejo Purilla, "Papi", el baterista que tuve por más tiempo como titular en cada una de esas inolvidables reuniones en casas particulares o clubes provinciales de la ciudad capital. Hoy lo evocamos con mucho afecto.

Tenía buen estilo y estaba considerado en el mundo de los "chivos" como uno de los ranqueados. Quería decir, capacitado para acompañar con su batería todo tipo de ritmos. Desde lo clásico criollo al rock y estilo musical que requiriera de su lucimiento. Fue un viernes y se trataba de un "tono quinceañero". Antes debo aclarar que este tipo de fiestas, se celebraba de manera familiar. Asistían desde los abuelos, los tíos y toda la familia en general. Amistades e invitados a quienes había que presentar a la nueva señorita.

Poco a poco esta celebración con la aparición de nuevos ritmos, se hizo exclusiva de los jóvenes y en muchas ocasiones tuvimos que competir con el equipo de sonido de la casa y las grabaciones de los muchachitos. En cierto modo, sólo tocábamos para la gente mayor. También nos las ingeniamos para llevar una reproductora de cassettes y los correspondiente ritmos de actualidad juvenil. Con Pepe Aponte, Carlos Monteodoro, gran guitarrista y Carlos Casares, hijo del gran cantante argentino, como vocalista, vivimos la siguiente anécdota.

En cierto modo el conjunto estaba integrado por gente mayor. Las cumbias y salsas se dejaban bailar por los concurrentes y por supuesto la música criolla era motivo para que los tíos y abuelos de la familia movieran el esqueleto. Existía un equipo de sonido de muy baja potencia y en el que los quinceañeros probaron algunos de sus temas. No pasó nada pero veíamos el descontento en sus rostros. Pepe Aponte, ducho en acompañar a músicos, me sugirió improvisar melodías o acordes bajo el ritmo con el que nos iba a acompañar.

En efecto. Era un endiablado rock and rall y sobre esa "pista" de Pepe, tanto Carlos Monteodoro y quien tocaba el Acordeón Electrónico, nosotros, comenzamos a usar efectos del equipo, llámense "güa güa", "trémolos" y otros. Nuestro sonido se hizo estridente y aquel trío se sumergió en una onda "hippie", pura inspiración más los gritos y animación de Casares. Toda la juventud vibraba con el ritmo. La juvenil dueña del cumpleaños nos lanzaba besitos volados. Pepe Aponte, demostraba su versatilidad de gran rockero.

Tocamos durante 30 minutos y al finalizar sonaron los aplausos de la juventud. Uno de ellos llegó y nos pidió repitiéramos el tema. Nos miramos los músicos y la verdad es que nadie recordaba nada. Era época de Santana y volvimos al ataque con "Oye como va", "Al compás del Reloj" y otros éxitos de nuestro repertorio. Lo cierto es que salvamos aquel fiestón gracias al ritmo rockero que impuso JOSÉ "PEPE" APONTE. Un saludo para él que radica en USA y esperamos lea esta reseña y nos escriba. Gracias.

"LOS SERVALLI". ANGELLO Y RICARDO, DOS CIUDADANOS ITALIANOS QUE NOS HICIERON EL HONOR DE AMENIZAR SUS FIESTAS.

Mucha gente se extraña de nuestra poca fama de músicos y el por qué mantuvimos un perfil bajo en esta profesión. La verdad es que hicimos lo mismo en el campo de la locución. Laboramos distrayendo a nuestro público y jamás recurrimos a la publicidad barata a fin de conseguir una fama trascendental. No era básico. El éxito que ganamos está en nuestras neuronas y experiencia. Por eso es que evoco a los Hnos. Servalli. Angello y Ricardo, que nos acogieron de manera estupenda porque tocábamos su música, la bella música italiana.

No podré olvidar jamás sus reuniones en Rinconada Baja, casa de Angello y su querida familia y amigos. La señora Mafalda, peruana que le daba gusto en todo, el día de su cumpleaños. Sus hijos, encantadores jóvenes que entendían la alegría de su progenitor y al compás y ritmo de las tradicionales tarantellas y mazurcas, daban vivas en cada celebración. Les diré. Era un ensueño amenizar dichas fiestas. El "Torna Sorrento", "O Sole Mío" y la "Célebre Mazurca Italiana", eran "platos musicales" predilectos de esta generosa familia.

No faltaba la "pizza".
Igual sucedía en casa de Don Ricardo Servalli. Los paisanos se daban cita y para nosotros era un viaje por Italia estar presentes. La gentileza de la Sra. Ada de Servalli, dama italiana de disfrutaba y cantaba con voz sonora nuestro desfile de tangos famosos como "Chitarra Romana", "Violino Tzigano" y otros de mucha fama. Bailaba encantada el "Ciribiribinn", "Montañas de Italia y todos los valses que hicieron época en el repertorio italiano. Me traslado mentalmente a su hogar y disfruto plenamente con estos recuerdos. Gracias Sra. Ada.

Aclararé que con estos dilectos clientes y todos los que nos dieron el honor de visitar sus hogares, sólo la tarjeta clásica era mi carta de presentación. Los contratos se renovaban por el serio trabajo y aquí radicó nuestro éxito como músicos. No había necesidad de recurrir al periodismo de espectáculos, porque nos avalaban estas actuaciones y el repertorio musical que practicábamos. Música tradicional muy bien seleccionada y un respeto al cliente, para merecerles su confianza. Otras épocas.

Era frecuente reencontrarnos con la familia Servalli en las fiestas del Circolo Sportivo Italiano. Muchas actividades de índole social nos comprometían y eran otros motivos cordiales para alternar con la colonia italiana. Siguen en nuestro recuerdo los Fontanella, los Cordano y los Ruggero, por citar amigos que conquistamos con nuestra música. Cómo no recordar a Dorina y Tino Pagliarini y "Mimma" su adorable mamá y en cuya casa con mi esposa "Gaby Rossi", dábamos rienda suelta a las canciones de la "Bella Italia".

Cómo disfrutaron los Servalli, en el Circolo Sportivo Italiano, la llegada de una Fragata y sus cadetes que en visita a nuestro país, fueron objeto de un gran recibimiento. Nos tocaría acompañar a Piero Solari y a los espontáneos del barco que gozaron de esa grata reunión. Vaya para Angello y Ricardo Servalli y sus lindas familias, este homenaje recordatorio de Carlos Serván "El Hombre del Acordeón". Una remembranza que siento en el alma y ratifica mi gusto especial por aquella bella música. ¡Vivan Italia y el Perú". Gracias.

"ALFONSO JUÁREZ". BATERISTA EJEMPLAR Y DISCIPLINADO. ¡SIEMPRE TE RECUERDO!

Me corresponde evocar ahora, a Alfonso Juárez, un baterista que ubiqué a través del teléfono del Sindicato de Músicos del Perú. Por circunstancias que no recuerdo, recurrí a la guía telefónica y el que contestó resultó ser este personaje que debutó conmigo y se ganó toda mi confianza por su correcto modo de proceder. Vivía por esos tiempos de los años 70 en Pueblo Libre y tenía otra actividad laboral que le permitía mantener a su familia. Un músico correcto que, si mal no recuerdo, integró la Banda de la Marina del Perú.

Su equipo de trabajo era de color amarillo y dorado. No era espectacular y mucho menos lo pretendía. Nos caímos bien y no recuerdo problema alguno con él. Conocía todos los ritmos y cumplía a cabalidad las horas para las que había sido contratado. No ponía objeción al trabajo extra y jamás mostró un rostro áspero. Más bien, con su sonrisa y buena onda, nos animaba a enfrentar cada "chivo" con la alegría del caso. Alfonso Juárez, de quien no tengo noticias hace mucho tiempo, está en mis recuerdos como un gran compañero.

Trataré de reseñar cómo iniciábamos normalmente un baile. Si se trataba de un cumpleaños y el ambiente se mostraba jaranero, arrancábamos con el vals "Rosa Elvira" e ibamos agregando temas según los danzantes se mostraban en el escenario. La hora de inicio era casi siempre las 11 de la noche. En otras ocasiones y como calentando motores, una selección de famosas canciones en ritmo de bolero o cha cha chá: "Siboney", "Me lo dijo Adela", Vereda Tropical" y los grandes temas del recuerdo que siempre gustaban.

Me agradaba la manera como me acompañaba en aquel tema impuesto por Roberto Carlos "Un gato en la oscuridad". El bossa nova era su fuerte. Transcurrida la primera hora y siendo las 12, un golpe de bombo y platillos, nos permitía tocar el "Feliz Cumpleaños". Todos coreaban el famoso "Happy Berthey" y era el gran momento de la fiesta, Entonces la pareja danzaba con la melodía del "Vals de Aniversario", aquel "Ondas del Danubio" entre aplausos y vivas de los concurrentes. El "Tono", se convertía en alegre baile.

Llegaba el pasodoble, generalmente "La Morena de mi Copla" con todo su salero español. Mi clientela y lo digo con mucha satisfacción, fue gente que adoraba la tradición. Los "salud" iban y venían. Cómo danzaban al compás de "La pollera Colorá" o aquel tema de Walter Fuentes "Llegó la Banda" y que este músico peruano ha tenido que confrontar una querella al famoso Willy Colón que se adjudica su autoría. Aquel tema fue todo un suceso en grabaciones y no hubo músico que dejara de interpretarlo. ¡Fuerza Walter!

Evocar a ALFONSO JUÁREZ, nos ha vuelto al pasado de grandes fiestas. Un bautizo, el santo de la casa, un matrimonio, la "dada de aros" de los enamorados, un cumpleaños, las bodas de plata, oro y todo lo que daba motivo para celebrar una reunión, hoy han desaparecido. Gracias Alfonso por haberle dado vida con tu ritmo a lo que podíamos extraer musicalmente con nuestro Acordeón. Nos despedimos evocando un fin de fiesta con marinera y huayno o el famoso "Jarabe Tapatío". ¡Ya llegan los Carnavales! Gracias.