viernes, 20 de agosto de 2010

CARLOS SERVÁN "EL HOMBRE DEL ACORDEÓN" Parte 2

En Victoria TV. Canal 2.
Ingresamos con pié derecho al mundo de los "chivos". No conozco su significado pero, era la manera como se conocía a las fiestas, en nuestro ambiente de musicos. Manuel Revilla, mi primer baterista, con nobleza que reconozco muy digna, optó por retirarse al no sentirse apto para el campo profesional. Lo lamenté mucho y así, cuando cumplía mi turno de locutor en Canal 4, gracias al colega Antonio Esparza, que me recomendó a un joven con ganas de integrarse a mi conjunto.

Oscar Cornejo Purilla, muchacho de los Barrios Altos, se haría, luego de las pruebas respectivas, dueño del puesto. Me secundó con su ritmo y son, en la mayor parte de mi carrera musical. En otro blog de Internet y comentando el programa de televisión "Cincomanía", se hace alusión al "Hombre del Acordeón" y su baterista "Papi", en una presentación que hicéramos a modo de promocionarnos. Nuestra relación de amistad continúa inquebrantable y ahora, ya es abuelo.

Debo agradecer el aporte de otros bateristas que tocaron para mi. Alfonso Juárez, muchacho de Pueblo Libre, muy serio y disciplinado. A Raúl Sáenz, veterano percusionista que participaba en "Trampolín a la Fama" y un gran amigo al que tengo prendido en mis recuerdos. Jorge "Coqui" Neciosup, chiquillo de mata musical generacional y muy bueno. "Carita" Estrada", connotado baterista peruano. José Aponte, radicado en Estados Unidos y, el "Dolton" Fernando Bolarte, que le dio lustre al conjunto.

En la guitarra, tendré que recordar siempre a Roberto Uceda, amigo al que admiraba con "Los Guajiros", notable trío romántico de los años 50 y que se iniciara con "Los Penecas", época infantil. A Carlos Monteodoro "Pitota", dueño de un tremendo swing tropical y vecino mío en la Unidad Vecinal Nro. 3. Al entusiasta Manuel La Rosa, hoy dedicado al canto y, a todos los buenos guitarristas ocasionales, a los que tuve que recurrir cuando eran abundantes "los chivos".

Un elemento fundamental en la agrupación fue "Lucho" Vivar. Cantor especialista en "todo". La cumbia, la salsa, el vals, la polca y la marinera. Sin dudas, el Animador de la fiesta. Le entraba hasta el rock y su fuerte era "La Plaga". Debo reconocer que los boleros estaban a cargo de Roberto Uceda. Finalmente, un recuerdo para nuestra movilidad: Juanito Barja y su "auto fantástico"; Don Juán Malpica y su Couster y Don Enrique Robles, que muriera baleado por el terrorismo. Todos, mis vecinos.

Una mención especial al Ing. Rubén Copara, amigo que se prestaba con su camioneta particular, a salvar los imprevistos y a Renzo Rubín, hoy todo un profesional "Speedy". "EL HOMBRE DEL ACORDEÓN", fue mi pasado. Hoy somos, "CARLOS SERVÁN Y SUS TECLAS". Me transporta otro vecino: Don Carlos Durand. Ellos y mis músicos, están en mi corazón e, igualmente, mis dilectos clientes a los que saludo y agradezco haberme concedido el honor de animar sus reuniones. ¡VIVA LA MÚSICA!.

CARLOS "PITOTA" MONTEODORO. ¡GRAN GUITARRISTA Y TECLADOS!.

Por los años 70 del otro siglo, ingresábamos al mundo profesional de la música. Ya habíamos adquirido nuestro Acordeón Transicord y su amplificador clàsico "Farfisa". Dejàbamos el fuelle y se iniciaba el nuevo conjunto "Los Galenos" con sus integrantes primarios Manuel Revilla como baterista y Roberto Uceda en la guitarra acompañante. Todos procedíamos y mantenìamos nuestras actividades de Locutor, mi caso; Revilla era técnico electrónico en "Faucet" y Roberto, Contador Colegiado y con propio estudio.

Con el avance del tiempo y aparecidas mayores actuaciones, tuvimos que recurrir a mùsicos dedicados a servicio completo y asi llegó Oscar Cornejo "Papi", un baterista joven y de mucho talento. El nos conectaría con Carlos Monteodoro, el popular ·"Pitota" y nada menos que vecino nuestro en la Unidad Vecinal Nro. 3. En ese barrio rayaban como "Los Hnos. Monteodoro y Orquesta". Resultó un buen jale y con su "Farfisa", había una coincidencia en nuestras amplificaciones. Imponía un swing personal muy tropical.

Hubo el elemental ensayo y debo reconocer que le dio un nuevo matiz a nuestra agrupación. Sus armónicos acordes, caían de perilla a los temas de moda y nos presentábamos nétamente instrumentales hasta que en gran forma apareció Lucho Vivar, el crooner, el dueño del escenario y su variado repertorio. Que bien se oía la "Acuarela Criolla" y otros valses pegaditos con los que nos convertíamos en jarana. Luego las polcas y su alegría contagiante a la orden de "Vayan saliendo las parejas a bailar", "Què bonitos Ojos" y mucho más.

La guitarra de Monteodoro atacaba al compás del criollismo y sus introducciones e intermedios se hacían aplaudir. El momento del vacilòn, es decir, el intermedio al tema principal de una alegre guaracha o cumbia, estaba bajo la responsabilidad de "Pitota". ¡Cuàntas fiestas de Año Nuevo compartimos y celebramos lejos de nuestros hogares!. La mùsica nos unía y hacía grande la amistad entre nosotros. Esas "caffarenas rojas" que lucían los muchachos, sentaban a Carlitos Monteodoro como guante a los dedos. Conservo sólo una.

Debo confesar con agrado de la responsabilidad de este gran músico peruano. Estamos desconetados por el momento y los años. Creo que continúa viviendo en la Unidad Vecinal Nro. 3 y ahora es Tecladista. No puedo opinar al respecto porque, en verdad, no he tenido el gusto de gozarlo en el örgano electrónico. Cosa curiosa. Antes tocábamos el acordeón y èl la guitarra. Ahora, ambos somos tecladistas. Los Monteodoro, son familia del compositor del Vals criollo "Madrecita" ("Felices los que tienen madre, tristes los...".).

Para concluir esta reseña y en mis evocaciones de una etapa múltiple de fiestas animadas por nosotros, sea esta ocasión para demostrar mi agradecimiento a Carlos "Pitota" Monteodoro, por haberme regalado su arte en la guitarra y su amistad. Jamás existió una divergencia  y la música nos hermanó para siempre. Silenciósamente evoco su "swing", cierro los ojos y me traslado con la imaginación al rinconcito que se nos asiganaba como escenario en tantas instituciones y hogares visitados. Gracias.